domingo, 31 mayo 2026
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Google firmó con el Pentágono y sus propios ingenieros le dan 10 días para responder

98% de empleados de DeepMind votan por sindicalizarse contra contratos militares

Londres — Los empleados de Google DeepMind en el Reino Unido han lanzado un intento de formar lo que sería el primer sindicato del mundo en un laboratorio de IA de vanguardia, un movimiento que surge tras la controversial firma de Google con el Pentágono y que ha desatado una ola de rechazo interno.

El 98% de los miembros del Communication Workers Union (CWU) en DeepMind respaldó la sindicalización. Si la iniciativa prospera, la representación sindical podría alcanzar al menos a 1.000 trabajadores de la sede londinense de la empresa. La dirección tiene diez días hábiles para reconocer voluntariamente el sindicato antes de que se abra un proceso legal.

El detonante: un acuerdo con el Pentágono sin límites claros

La semana pasada, Google acordó permitir que el Departamento de Defensa de Estados Unidos utilice sus modelos de IA Gemini dentro de redes militares clasificadas para «cualquier propósito legal», un acuerdo que sus críticos señalan como una puerta abierta a armas autónomas y vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses, con pocos límites aplicables.

Google no está sola en esa decisión. OpenAI, xAI, Nvidia, Microsoft y Amazon han firmado contratos similares con el Pentágono. Solo Anthropic se negó, lo que llevó al Departamento de Defensa a ordenar a los militares y contratistas de defensa que dejaran de usar sus productos, calificándola de «riesgo en la cadena de suministro», una designación que Anthropic está impugnando en los tribunales.

Lo que exigen los trabajadores

Los empleados de DeepMind van más allá de la sindicalización. Sus demandas incluyen que la empresa se comprometa formalmente a no desarrollar armas ni herramientas de vigilancia basadas en IA, la creación de un órgano independiente de supervisión ética y el reconocimiento del derecho individual de cada trabajador a negarse a contribuir a proyectos que considere moralmente inaceptables.

También exigen la restitución de un compromiso que Google publicó originalmente tras el escándalo del Proyecto Maven en 2018, en el que la empresa prometió no desarrollar IA para armas o vigilancia que violaran normas internacionales. Ese compromiso fue eliminado silenciosamente del sitio web de Google en febrero de 2025.

La campaña incluye protestas presenciales y huelgas de investigación, en las que los empleados se abstienen de trabajar en productos centrales como el asistente de IA Gemini.

El antecedente que ya funcionó una vez

No es la primera vez que los empleados de Google presionan con éxito sobre el uso militar de sus tecnologías. En 2018, una movilización interna obligó a la compañía a retirarse del Proyecto Maven del Pentágono, un programa que utilizaba IA para analizar imágenes captadas por drones. Aquel episodio demostró que la presión desde adentro puede cambiar decisiones corporativas, y es el referente que los organizadores del sindicato invocan ahora.

Un empleado de DeepMind que habló con Fortune bajo condición de anonimato describió el movimiento como un intento de obligar al liderazgo de Google a «actuar con coherencia respecto a los valores y principios que han pregonado públicamente durante las últimas dos décadas».

Una tensión que va más allá de Google

El caso DeepMind expone una grieta que atraviesa toda la industria tecnológica: la distancia entre las empresas que firman contratos con gobiernos y fuerzas armadas, y los ingenieros que construyen las herramientas que esos contratos implican. La pregunta de dónde termina la IA comercial y dónde empieza la IA bélica no tiene respuesta clara, y en ese vacío se instala la disputa que hoy protagonizan los laboratorios más avanzados del mundo.

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