El 2026 arrancó con una realidad incómoda para miles de hogares costarricenses: hacer las compras básicas está saliendo más caro. Así lo confirma el más reciente informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), que revela que 42 de cada 100 productos monitoreados aumentaron de precio durante enero.
El estudio abarcó 289 bienes y servicios que forman parte del consumo cotidiano, muchos de ellos presentes semana a semana en la mesa de las familias. Aunque no se trata de un “brinco” desmedido en los precios, el impacto se percibe claramente en ferias del agricultor, carnicerías y supermercados, donde cada colón cuenta.
La comida, otra vez en la mira
Como suele ocurrir, los alimentos fueron los que más presionaron el presupuesto familiar. La cebolla registró un aumento cercano al 16%, mientras que el limón ácido se disparó más de un 20%, una cifra que no pasó desapercibida para quienes cocinan a diario.
Otros productos básicos también mostraron alzas, aunque más moderadas. La papa subió casi un 5% y el filet de pescado aumentó poco más de un 3%. Son incrementos que, sumados, explican por qué muchas personas sienten que el diario rinde cada vez menos.
No todo subió, pero la sensación persiste
El reporte del INEC también deja claro que el panorama no es completamente negativo. Casi la mitad de los productos analizados bajaron de precio y uno de cada diez se mantuvo igual. Sin embargo, el hecho de que cuatro de cada diez bienes y servicios sean más caros basta para generar una percepción de encarecimiento generalizado.
Esa sensación se acentúa cuando los aumentos afectan productos de consumo frecuente, ya que son los que más rápido impactan el gasto mensual.
¿Qué pueden hacer las familias?
Ante este escenario, expertos recomiendan no bajar la guardia con el presupuesto. Comparar precios entre marcas, aprovechar ferias y promociones, y planificar las compras con lista en mano puede marcar la diferencia a fin de mes.
El propio INEC insiste en que informarse y priorizar gastos es clave para enfrentar el costo de la vida, un tema que sigue siendo una preocupación constante en Costa Rica, país que desde hace años carga con la etiqueta de ser uno de los más caros de la región.
Por ahora, el mensaje es claro: el arranque del año vino con ajustes que obligan a comprar con más cabeza fría y menos impulso.


