La sorpresa llegó un día después del sorteo. Aunque durante la transmisión oficial del Gordo Navideño 2025 se informó que el premio mayor estaba disponible en venta digital, la Junta de Protección Social (JPS) confirmó posteriormente que nadie compró la combinación ganadora. El resultado dejó una pregunta en el aire entre miles de costarricenses: si el número premiado no se vendió, ¿por qué su serie participó en la tómbola?
El número 78 con la serie 714 fue el gran protagonista del sorteo extraordinario, valorado en ¢8.000 millones. Sin embargo, tras cerrar los procesos internos de validación y pago, la JPS determinó que ninguna persona adquirió esa combinación específica. Como establece la normativa, el dinero no se pierde ni se acumula para futuros sorteos, sino que pasa directamente a fortalecer los programas sociales que se financian con la lotería nacional.
La clave está en la serie, no solo en el número
Para entender lo ocurrido, hay que ir más allá del número ganador. Según explicó Alejandro Centeno, gerente de Producción y Mercadeo de la JPS, la serie 714 sí tuvo movimiento en ventas digitales, pero asociada a otros números distintos al 78. Es decir, hubo fracciones de esa misma serie que sí fueron compradas, aunque no correspondieran al premio mayor.
Ese detalle es fundamental. Cuando una serie registra ventas parciales, no puede ser retirada del sorteo. Solo aquellas series que no se colocan en absoluto —ya sea por devolución de vendedores físicos o por cierre de ventas en línea sin compras— se excluyen de la tómbola. En este caso, la serie 714 alcanzó una colocación cercana al 44%, lo que obligaba a mantenerla en juego.
¿Hubo un cambio de versión?
Durante la noche del sorteo, la información brindada indicaba que la combinación ganadora había estado disponible para la venta en línea. Eso fue correcto en términos operativos. No obstante, la confirmación de si alguien compró o no el premio mayor solo se obtiene al día siguiente, cuando se ejecutan los cierres de sistema y se generan los pagos correspondientes.
La JPS aclaró que este procedimiento es igual tanto para la venta digital como para la tradicional. En el caso de los vendedores físicos, tampoco se sabe con certeza quién ganó hasta que se revisan los billetes devueltos y se procesan los cobros. En plataformas digitales ocurre exactamente lo mismo: hay un desfase natural entre el sorteo y la confirmación final de compras efectivas.
Un escenario poco común, pero no inédito
Aunque para muchos resultó un hecho insólito, la propia Junta recordó que esta situación no es nueva. Algo similar ocurrió en el año 2012, cuando el premio mayor tampoco tuvo ganador y ¢6.000 millones quedaron en manos de la institución. En aquel entonces, los enteros habían sido retirados del mercado y luego devueltos por un vendedor, lo que dejó el premio sin dueño.
Lo ocurrido en el Gordo Navideño 2025 también refleja un fenómeno que preocupa a la JPS: la baja colocación de lotería, una de las más reducidas de los últimos años. Este comportamiento impacta directamente la expectativa de los jugadores, pero también el volumen de recursos que se destinan a organizaciones de bien social en todo el país.
¿Qué pasa ahora con esos ¢8.000 millones?
El dinero del premio mayor no vendido no se acumula ni se sortea de nuevo. Por ley, se redistribuye entre las instituciones y programas sociales que dependen de los ingresos de la lotería, como hogares para personas adultas mayores, centros de atención a poblaciones vulnerables y proyectos comunitarios.
Así, aunque no hubo un nuevo millonario este diciembre, el Gordo Navideño 2025 terminó convirtiéndose en un impulso directo para la labor social que, desde hace décadas, sostiene la razón de ser de la Junta de Protección Social en Costa Rica.


