La balanza del poder legislativo se mueve. El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) oficializó este jueves la nueva distribución de diputaciones por provincia de cara a las elecciones nacionales de febrero de 2026, marcando un reajuste que responde al crecimiento demográfico en regiones fuera del Valle Central.
La decisión, fundamentada en el artículo 106 de la Constitución Política, responde a la obligación de actualizar la repartición de escaños cada vez que se realiza un censo general de población. Aunque el Censo 2022 presentó limitaciones en su cobertura, el TSE tomó como referencia las estimaciones oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) para realizar la asignación.
El resultado: San José, Cartago y Heredia ceden terreno político, mientras que Alajuela, Puntarenas y Guanacaste ganan representación en la Asamblea Legislativa.
Así queda el mapa legislativo para 2026-2030
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San José: de 19 a 18 diputaciones.
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Cartago: de 7 a 6 curules.
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Heredia: de 6 a 5 escaños.
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Alajuela: sube de 11 a 12 representantes.
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Puntarenas: gana un curul, pasando de 5 a 6.
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Guanacaste: también sube de 4 a 5 escaños.
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Limón: se mantiene con 5 diputaciones.
El TSE subrayó que esta redistribución se da después de tres procesos electorales consecutivos sin cambios, ya que la última vez que se aplicó un ajuste fue tras el Censo de 2011, vigente para las elecciones de 2014, 2018 y 2022.
Demografía y representación: un equilibrio que no podía esperar más
Mediante un comunicado, el ente electoral explicó que la decisión se tomó con base en datos poblacionales depurados, combinando las cifras del ejercicio censal con registros administrativos y técnicas estadísticas rigurosas, para garantizar “un alto grado de fiabilidad”.
“Con esta decisión, el TSE cumple el referido mandato constitucional y hace justicia a las variaciones demográficas dadas en el país”, señaló la institución.
El organismo también fue claro en advertir que no hacer el ajuste hubiera generado una “discordancia entre la distribución actual de la población en el territorio y la cantidad de representantes que cada provincia tiene derecho a elegir”.
La reasignación de escaños no solo tiene un impacto técnico, sino que reconfigura las dinámicas políticas hacia el próximo cuatrienio, dando más voz a provincias que históricamente han estado subrepresentadas y reflejando los cambios en la población costarricense.


