CCSS propone 60 cuotas más para pensionarse y que jubilados paguen salud
San José — La Caja Costarricense de Seguro Social presentó este lunes una lista de 20 propuestas para reformar el régimen de pensiones por Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), en un momento clave para la sostenibilidad del sistema. Las medidas las expuso el gerente de Pensiones, Jaime Barrantes, ante la Junta Directiva en la sesión ordinaria N.° 9603. Se trata de insumos técnicos preliminares, no de decisiones tomadas, pero configuran el mapa más concreto que la institución ha trazado para blindar un régimen que, sin cambios, podría agotar sus reservas en 2047.
En 2025, el IVM tuvo que utilizar el 100% de los intereses generados por sus inversiones para financiar el gasto en pensiones y, además, debió extraer recursos de la reserva misma, lo que provocó que el fondo cerrara el año con menor capital que en 2024. El reloj ya corre.
Lo que cambiaría para quien cotiza hoy
La medida con mayor impacto directo sobre los trabajadores activos es el aumento en el número de cuotas requeridas para acceder a la pensión. La propuesta plantea pasar de 300 a 360 cuotas —es decir, aproximadamente cinco años adicionales de cotización— como requisito para acceder a la jubilación, calcular la cuantía y determinar el salario de referencia.
También se propone que quienes ya están pensionados asuman parte del costo del Seguro de Salud, una carga que actualmente no pagan de forma directa. Otra iniciativa contempla una contribución solidaria para los pensionados con los montos de jubilación más altos.
Lo que no está en la mesa: la edad de retiro
El gerente Barrantes fue explícito en que la CCSS no propondrá un incremento en la edad de jubilación, actualmente fijada en los 65 años. Tampoco está sobre la mesa la creación de nuevos impuestos para financiar el IVM. Esas dos líneas rojas delimitan el espacio político en que se moverá la discusión.
Las fuentes de financiamiento propuestas
Ante la necesidad de inyectar recursos frescos al régimen, las propuestas apuntan a varias fuentes. Una de las más novedosas es la llamada «pensión consumo»: se destinaría un 1% del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para financiar el sistema de pensiones. Es decir, una fracción de lo que paga cada costarricense al comprar bienes y servicios cotidianos iría directamente a sostener el IVM.
Otras fuentes contempladas incluyen redistribuir fondos del Banco Popular hacia el IVM, reorientar las cargas patronales que actualmente se destinan a otras instituciones, y cobrar de forma separada la deuda histórica que el Estado mantiene con el régimen de pensiones. A mayo de 2025, esa deuda superaba los ₡769 mil millones.
Además, se plantea diversificar el portafolio de inversiones del fondo, con apertura a obra pública e instrumentos financieros en el extranjero, con el objetivo de mejorar los rendimientos sin depender exclusivamente del mercado local.
Un proceso que partió de 234 iniciativas
Las autoridades de la CCSS procesaron cerca de mil propuestas provenientes de consultas populares y procesos de socialización, además de aportes técnicos de distintas instancias. De ese universo, el equipo intersectorial —integrado por representantes de la Superintendencia de Pensiones (Supen), el INAMU, la Defensoría de los Habitantes y la propia Caja— realizó ocho reuniones formales y filtró la lista hasta llegar a las 20 propuestas base presentadas este lunes.
La Supen ha insistido en que cualquier reforma debe cumplir con un período de transición mínimo de 18 meses antes de entrar en vigencia, conforme al principio de conservación de derechos. En la reforma anterior, ese plazo fue incluso de 24 meses, lo que significa que ningún cambio podría aplicarse de inmediato.
El IVM y las mujeres: una deuda pendiente
El paquete también incluye medidas de enfoque de género, reconociendo que el sistema actual penaliza a las mujeres que salen del mercado laboral por razones de cuido. Se propone ajustar la pensión anticipada y crear mecanismos de compensación: incentivos para trabajadoras independientes, asignación de cuotas según número de hijos y beneficios en situaciones de cuido de familiares.
También se busca ampliar la cobertura del Régimen No Contributivo con énfasis en mujeres que realizan labores no remuneradas, y se fija como meta que un 5% de las nuevas aseguradas al IVM sean mujeres incorporadas al sistema por primera vez.


