La tensión en la provincia de Limón ha alcanzado niveles críticos en las últimas horas. Las instalaciones del megapuerto de APM Terminals amanecieron bajo un espeso clima de zozobra luego de que grupos criminales, fuertemente vinculados a las mafias del narcotráfico internacional, lograran infiltrar un mensaje directo, intimidatorio y letal dirigido a las principales cabezas de la lucha antidrogas que operan en suelo costarricense.
Este hallazgo no es una simple rabieta de delincuentes locales; es una declaración de guerra abierta. La importancia geoestratégica del puerto, por donde sale la inmensa mayoría de las exportaciones lícitas del país hacia Europa y Norteamérica, convierte este incidente en un asunto de máxima seguridad nacional.
Análisis Criminológico: «Pacos sapos. Los vamos a matar»
Desde la perspectiva de la inteligencia policial, el contenido del mensaje evidencia un salto alarmante en la agresividad de las organizaciones criminales. La amenaza, que fue plasmada con absoluta frialdad, tenía destinatarios muy específicos: las bases operativas de la Policía de Control de Drogas (PCD), los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y los enlaces internacionales de la agencia estadounidense DEA.
La frase «Pacos sapos. Los vamos a matar» refleja la desesperación y el enojo de las estructuras narco ante los recientes decomisos millonarios de clorhidrato de cocaína en contenedores fruteros. El uso de jerga callejera («pacos» para referirse a la policía y «sapos» para tildarlos de soplones o estorbos) es una táctica psicológica diseñada para infundir terror en los oficiales que diariamente arriesgan su vida revisando cargas sospechosas en los patios de contenedores.

APM Terminals: El epicentro de una guerra silenciosa
El megapuerto en Moín es el botín más codiciado por el crimen organizado transnacional. Quien controla la logística portuaria, controla la ruta hacia los puertos europeos de Amberes y Róterdam, donde el precio de la droga se triplica.
En los últimos años, el Gobierno y los cuerpos policiales han tenido que intervenir agresivamente esta terminal, implementando escáneres y reforzando las inspecciones manuales para intentar frenar la contaminación de exportaciones agrícolas. Esta presión constante por parte del Estado es lo que ha provocado que los carteles reaccionen con este tipo de tácticas de terrorismo urbano, intentando doblegar la voluntad de los funcionarios aduaneros y policiales.
Blindaje total a la espera de respuestas
La reacción del Ministerio de Seguridad Pública no se ha hecho esperar. Aunque las autoridades mantienen un fuerte hermetismo sobre las evidencias recolectadas y la ubicación exacta donde se plantó la amenaza, se ha confirmado un despliegue táctico preventivo en la zona.
Los anillos de seguridad dentro y fuera de APM Terminals han sido reforzados drásticamente para proteger la integridad de los trabajadores y evitar cualquier sabotaje a las operaciones logísticas. El país entero queda ahora a la espera de un pronunciamiento oficial por parte de las altas esferas de seguridad en las próximas horas, mientras la Fiscalía y el OIJ intentan rastrear a los autores materiales de esta sentencia de muerte que hoy oscurece las aguas del Caribe costarricense.


