lunes, 22 junio 2026
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¿Cocina con gas? Esta información le interesa

 

 

Las cocinas y negocios que dependen del gas licuado de petróleo (GLP) están bajo una alerta de seguridad crítica. La Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) ha confirmado que miles de cilindros defectuosos, que representan un peligro inminente de fuga y explosión, siguen circulando en el mercado, pasando de mano en mano entre consumidores.

Ante este panorama, la entidad reguladora ha intensificado sus operativos, logrando una cifra récord de destrucción de envases. Solo durante el primer semestre de 2025, en coordinación con las empresas gaseras, se sacaron de circulación y se destruyeron 7.907 cilindros que no cumplían con los estándares técnicos mínimos de seguridad.

Los cilindros de aluminio: el mayor foco de peligro

El problema más grave detectado por Aresep radica en los cilindros de aluminio. Estos envases, utilizados por su antigüedad en el país, presentan un severo desgaste en la lámina de metal, lo que los hace incapaces de soportar la presión interna del gas.

Por este alto riesgo, la Aresep ha sido enfática en solicitar a las plantas envasadoras que los cilindros de aluminio sean descartados en un 100%.

La entidad ha destacado la efectividad de sus acciones, señalando que, gracias a estos esfuerzos, los cilindros de aluminio peligrosos actualmente solo representan el 5% de los envases disponibles en el mercado. No obstante, las cifras de destrucción del primer semestre de 2025 revelan que los envases de aluminio componen la mayor parte de lo retirado, sumando 4.443 cilindros (el 56% del total), frente a 3.464 cilindros de hierro (44%).

Inspecciones se disparan y riesgo de retorno cero

La batalla por la seguridad de los hogares se libra activamente en plantas y puntos de venta. Aresep, a través de su Programa de Evaluación de la Calidad —activo desde 2015—, realiza inspecciones constantes en pulperías, supermercados y comercios.

Cuando los inspectores detectan un cilindro que presenta fallas (como golpes, corrosión o fugas), se le coloca un marchamo único en la parte superior. Este sello impide su venta inmediata y obliga al comercio a devolver el envase a la planta envasadora para una revisión exhaustiva.

El impacto de las inspecciones es notorio: el año pasado, la autoridad reguladora inspeccionó 540 comercios y evaluó 3.615 cilindros, de los cuales a 2.159 se les colocó el marchamo.

El compromiso con la seguridad es definitivo: los envases que no pasan las pruebas de reparación son descartados y destruidos de forma definitiva. Este proceso asegura que el cilindro riesgoso no pueda retornar al mercado, eliminando el peligro de una tragedia. La intensidad del trabajo de fiscalización se refleja en la estadística: la destrucción de cilindros aumentó en un 89% respecto al primer semestre de 2024 (7.907 unidades frente a 4.174).

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