La minería ilegal en la zona norte del país dará el salto al escenario internacional. El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, confirmó que viajará a Estados Unidos acompañado de la presidenta electa Laura Fernández para participar en una reunión convocada por el exmandatario estadounidense Donald Trump, donde el tema de la extracción ilícita de oro ocupará un lugar prioritario.
El Ejecutivo pretende colocar en la agenda regional lo que considera una amenaza creciente: la explotación clandestina de oro en sectores como Las Crucitas, una zona que desde hace más de una década ha estado en el centro del debate ambiental, judicial y político en Costa Rica.
Chaves fue enfático al describir la magnitud del problema. Según manifestó, la actividad ilegal no solo implica un daño ambiental severo, sino también una pérdida directa de riqueza nacional. “Se están robando la tierra de los costarricenses a granel”, afirmó el mandatario al referirse al impacto económico y ecológico que, a su criterio, está dejando esta práctica.
Un problema que trasciende fronteras
Las autoridades costarricenses han vinculado la minería ilegal con estructuras del crimen organizado que operan a nivel transnacional. El oro extraído de forma clandestina suele ingresar a cadenas de comercialización internacionales, lo que complica su rastreo y control.
Por eso, la estrategia del Gobierno apunta a buscar cooperación más allá de las fronteras nacionales. La intención es frenar el comercio del mineral obtenido ilícitamente y cortar las rutas financieras que lo sostienen. En la reunión también se abordarán temas de seguridad regional, en un contexto donde la extracción ilegal de recursos naturales ha sido asociada con redes delictivas que diversifican sus actividades en Centroamérica.
Crucitas, un viejo conflicto que sigue abierto
El caso de Las Crucitas no es nuevo. Desde que un proyecto minero a cielo abierto fue frenado por decisiones judiciales y presiones ambientales, la zona ha sido escenario recurrente de incursiones ilegales. Grupos de coligalleros han ingresado al área en busca de oro, generando deforestación, contaminación de ríos con mercurio y enfrentamientos con autoridades.
Aunque distintos gobiernos han anunciado operativos y refuerzos policiales, el fenómeno persiste. La dificultad radica tanto en la extensión del terreno como en el atractivo económico del oro en mercados internacionales.
Sin detalles concretos, pero con mensaje político
Hasta el momento, Casa Presidencial no ha especificado qué propuestas concretas presentará en la reunión organizada por Trump. Tampoco se han dado a conocer posibles acuerdos bilaterales o compromisos formales.
Sin embargo, el anuncio tiene un peso político relevante. La presencia conjunta de Chaves y la presidenta electa Laura Fernández proyecta una señal de continuidad en la línea de acción frente a este tema. Además, posiciona la problemática como un asunto de interés estratégico, no solo ambiental.
En el fondo, el viaje busca reforzar la narrativa de que la minería ilegal no es un problema aislado de una región del país, sino una amenaza estructural vinculada al crimen organizado y al debilitamiento de la soberanía económica.
Queda por verse si la exposición internacional se traducirá en acciones concretas y cooperación efectiva o si el tema permanecerá, una vez más, en el terreno de las declaraciones. Mientras tanto, en el norte del país, la lucha contra la extracción ilegal de oro continúa siendo una tarea pendiente y compleja.


