El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, volvió a defender la posibilidad de competir por un nuevo período, después de que su partido lo ratificara como candidato para las elecciones generales de 2027.
La discusión se reactivó tras críticas de Carolina Jiménez Sandoval, presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, conocida como WOLA, quien cuestionó que El Salvador quedara junto a Venezuela y Nicaragua entre los países latinoamericanos con reelección indefinida.
Bukele respondió en redes sociales y comparó el caso salvadoreño con países desarrollados donde los jefes de Gobierno pueden mantenerse en el poder si conservan respaldo político y electoral.
Bukele reelección indefinida: defensa de la reforma
El mandatario sostuvo que la reforma constitucional fue aprobada por una mayoría legislativa elegida en las urnas.
También defendió que cada país pueda escoger su propio sistema político y rechazó que la modificación sea, por sí misma, una señal de ruptura democrática.
La reforma fue aprobada y ratificada por la Asamblea Legislativa el 31 de julio de 2025. Ese cambio eliminó obstáculos constitucionales para que Bukele aspire a otro mandato consecutivo.
Además, amplió el período presidencial de cinco a seis años, suprimió la segunda vuelta electoral y adelantó los comicios presidenciales a 2027.
Nuevas Ideas lo ratificó para 2027
El partido oficialista Nuevas Ideas confirmó que Bukele obtuvo la candidatura presidencial en sus elecciones internas.
El mandatario no habría tenido competencia interna relevante en ese proceso. El vicepresidente Félix Ulloa volvería a acompañarlo como fórmula, según reportes internacionales.
Para quedar formalmente inscrito, Bukele deberá presentar su candidatura ante el Tribunal Supremo Electoral entre el 1 de octubre y el 19 de noviembre de 2026.
La elección general está prevista para febrero de 2027. En ese proceso también se votará por diputaciones y alcaldías.
Críticas por concentración de poder
La nueva candidatura de Bukele ha sido cuestionada por juristas, opositores y organizaciones de derechos humanos.
El señalamiento principal es que El Salvador tenía límites a la reelección consecutiva y que esos controles fueron modificados por una Asamblea dominada por el oficialismo.
Associated Press reportó que abogados y defensores de derechos humanos critican la posibilidad de un tercer mandato y vinculan el proceso con una concentración de poder.
El gobierno, en cambio, sostiene que la reforma fue aprobada por representantes electos democráticamente y que la decisión final quedará en manos de los votantes.
Seguridad, popularidad y debate democrático
Bukele mantiene altos niveles de apoyo en El Salvador, principalmente por su política de seguridad y la caída de homicidios bajo el régimen de excepción.
Sin embargo, organizaciones internacionales han denunciado violaciones a derechos humanos, muertes en cárceles y detenciones arbitrarias durante la ofensiva contra pandillas.
Ese contraste explica el centro del debate: para sus simpatizantes, Bukele representa seguridad y continuidad; para sus críticos, la reelección indefinida reduce los contrapesos democráticos.
La defensa pública del mandatario llega en un momento clave. Su partido ya lo colocó en ruta electoral y la reforma constitucional le abrió el camino para buscar un nuevo período.
El siguiente paso será la inscripción oficial ante el Tribunal Supremo Electoral. Hasta entonces, la discusión seguirá marcada por dos preguntas: si la popularidad basta para legitimar la continuidad indefinida y si el sistema salvadoreño conserva controles suficientes frente al poder presidencial.


