Chaves se despide ante magistrados acusando «golpes de Estado judiciales»
San José — Rodrigo Chaves eligió para su último informe de labores el mismo registro que definió su presidencia: confrontación, sin matices. En su discurso final ante el Congreso, Chaves aseguró haber «arriesgado su libertad» ante varios intentos de golpes de Estado judiciales a lo largo de su administración, y justificó su estilo confrontativo como una necesidad ante las luchas que decidió librar. Lo hizo frente a los magistrados del Poder Judicial, sentados en la misma sala.
Sin ofrecer pruebas de sus afirmaciones sobre los supuestos intentos de golpe, el presidente sostuvo que entrega una economía «sana y próspera» y que durante su administración se restableció la confianza de los inversionistas en el país.
El discurso que no cerró, sino que continuó
Chaves dedicó uno de los ejes centrales de su intervención a justificar el tono que marcó su gestión. Reconoció las críticas a su estilo, pero sostuvo que la confrontación fue inevitable frente a lo que describió como una estructura política que frenaba cambios. «Esa confrontación fue indispensable para contrarrestar a la política hipócrita y de sabotaje de la vieja casta», dijo.
Su mensaje a la presidenta electa Laura Fernández fue en la misma línea. «Doña Laura, no afloje, más bien apriete», expresó, interpretando el resultado electoral como un mandato para continuar y profundizar su proyecto político.
Los logros que destacó
En la parte técnica del informe, Chaves defendió la reducción de la deuda pública como uno de sus principales legados. Sin embargo, los datos muestran un comportamiento con fluctuaciones: en febrero de 2025 la relación deuda/PIB había sido incluso menor, al ubicarse en 56%, mientras que el cierre del ejercicio económico 2025 terminó en 60,4%.
El mandatario también celebró la reducción del desempleo. Para febrero de 2026, la tasa cayó a 6,7%, según la Encuesta Continua de Empleo del INEC. Sin embargo, parte de esa reducción está asociada a una contracción de la fuerza laboral: personas que dejaron de buscar empleo y, por tanto, dejaron de contabilizarse dentro del indicador.
Lo que quedó pendiente y a quién le pasó la factura
Chaves aceptó que deja el poder sin que se aprobaran cinco proyectos de ley, pero responsabilizó a la oposición por no haber logrado el avance de esas iniciativas. «Quedaron pendientes no por falta de voluntad del Ejecutivo, sino por la resistencia de quienes se aferran a sus privilegios», manifestó.
Entre los pendientes mencionó Ciudad Gobierno, la Marina de Limón, la minería en Crucitas, las jornadas laborales 4×3 y la reforma a las pensiones de lujo. La narrativa contrasta con una de sus promesas más recordadas al asumir en 2022, cuando aseguró que «jamás usaré la excusa de que este país no puede gobernarse».
La respuesta de la oposición
Los jefes de las cuatro fracciones de oposición reprocharon a Chaves la falta de autocrítica y una visión del país que, en su juicio, se aleja de la realidad que vive la mayoría de los costarricenses.
Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana, acusó al mandatario de ignorar problemáticas clave: «No reconoce la crisis de inseguridad, no reconoce que los costarricenses están desesperados esperando en listas de espera en la CCSS, no reconoce que tenemos los datos de educación más bajos», señaló. Dobles añadió que el discurso cerró «repartiendo culpas, en algunos casos victimizándose».
Chaves también exigió una reforma profunda del Poder Judicial: «Necesitamos con urgencia una reforma profunda del Poder Judicial para que las magistraturas dejen de ser el botín político de los poderosos», afirmó ante los propios magistrados presentes en la sala.
El cierre: del lado correcto de la historia
Chaves concluyó su discurso con un giro más personal. «Yo creo en la nueva Costa Rica que está naciendo. Yo creo que lo mejor está por venir. Por eso no cierro mi presidencia con nostalgia», dijo en su despedida. Se marchó con el 77,2% de aprobación que citó en su propio discurso, una escolta de ministros y Laura Fernández a su lado, y la certeza de que en cuatro días entregará una banda presidencial al mismo movimiento político que él mismo construyó.


