Una emergencia que dejó una lección: médicos alertan sobre riesgos de ciertos juegos sexuales
Un caso ocurrido en Brasil puso nuevamente sobre la mesa un tema del que poco se habla en público, pero que cada vez atiende más personal médico: las lesiones provocadas por el uso inadecuado de juguetes sexuales. Una mujer tuvo que ser internada de urgencia después de sufrir una herida interna causada por un plug anal, lo que llevó a un especialista a insistir en la necesidad de mayor información y precaución en este tipo de prácticas.
Aunque la paciente llegó muy adolorida al centro médico, logró recuperarse sin necesidad de cirugía. Sin embargo, la situación fue lo suficientemente seria como para que el equipo de salud le practicara una radiografía, imagen que confirmó que el objeto permanecía dentro del recto y requería intervención inmediata. El procedimiento para retirarlo fue exitoso, pero la experiencia abrió una conversación importante sobre prevención y salud sexual.
El caso fue atendido por el cirujano coloproctólogo Daniel Brosco, quien explicó que, pese a tratarse de dispositivos diseñados específicamente para uso íntimo, ningún juguete está libre de riesgos si no se manipula correctamente. El médico señaló que este tipo de emergencias han aumentado en los últimos meses: en su propia consulta ya ha recibido a cuatro pacientes por incidentes similares.
¿Cómo pudo ocurrir el accidente?
Según relató el especialista, la mujer estaba en medio de una situación de alta excitación cuando el plug anal superó el tope de seguridad y avanzó hacia el interior del recto. Si bien la mayoría de estos productos cuenta con un freno diseñado justamente para que eso no ocurra, en ocasiones la fuerza muscular o un movimiento brusco pueden vencerlo.
Brosco aclaró que el dispositivo utilizado por la paciente era de un modelo seguro y vendido en tiendas autorizadas, lo que probablemente evitó un daño más severo, como una perforación. “No se trata de demonizar los juguetes, sino de usarlos con criterio y con la información correcta”, insistió.
El plug anal y sus usos: lo que sí y lo que no recomiendan los expertos
Este tipo de juguete, muy popular en el mercado sexual, se utiliza para estimular la zona anal o como dilatador previo a otras prácticas. Esta segunda función, sin embargo, es la más polémica entre los profesionales de la salud.
El doctor Brosco advierte que mantener un plug insertado durante largos periodos puede afectar el tono del esfínter anal, encargado de la continencia fecal. El uso excesivo, explicó, puede debilitar los músculos y generar problemas para retener las heces, una condición difícil de revertir.
Por eso insiste en recomendaciones básicas:
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escoger productos con sistemas de seguridad como cuerdas o topes robustos,
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evitar los usos prolongados,
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adquirir únicamente juguetes de materiales aprobados y en tiendas especializadas,
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y detener la práctica si se siente dolor, presión anormal o pérdida del control muscular.
¿Por qué estos casos se vuelven más frecuentes?
Profesionales en distintos países comentan que el acceso a juguetes sexuales ha crecido de manera significativa en los últimos años, y con ello la cantidad de consultas por uso inadecuado. En Latinoamérica, donde aún existe cierta vergüenza para hablar del tema, muchas personas utilizan estos artículos sin recibir asesoría, sin leer instrucciones o confiando en productos de baja calidad adquiridos por internet.
El médico brasileño recalca que no busca generar alarma, sino promover un enfoque responsable. “Los juguetes pueden formar parte de una vida sexual plena y sana, pero es fundamental entender cómo funcionan y qué límites tiene el cuerpo”, comentó en redes sociales, donde el caso terminó generando debate.
Un recordatorio para la región
En Costa Rica, especialistas consultados en otras ocasiones han recalcado la importancia de la educación sexual integral, que no solo aborde prevención del embarazo y enfermedades de transmisión sexual, sino también el uso seguro de objetos, prácticas consensuadas y la salud del suelo pélvico.
El episodio vivido por esta mujer brasileña, aunque impactante, deja una lección clara: la intimidad puede disfrutarse de muchas maneras, pero siempre con responsabilidad, conocimiento y sin poner en riesgo la salud.


