viernes, 24 julio 2026
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Una mujer de 77 años murió en medio de una cirugía cardíaca después de que cortaran la luz en el hospital

La energía se restableció después de diez minutos, pero ya era demasiado tarde.

Lo que debía ser un procedimiento rutinario para mejorar la salud de Jean Dye, británica de 77 años, terminó en una tragedia que hoy genera cuestionamientos en Inglaterra. La paciente falleció en pleno quirófano del Hospital General de Scunthorpe, luego de que un corte de electricidad interrumpiera su cirugía cardíaca durante diez minutos.

El hecho ocurrió el 7 de septiembre de 2024, pero apenas se hizo público en las últimas horas, tras revelarse los hallazgos de la investigación forense difundida por la BBC.

El fallo eléctrico que cambió todo

El hospital contaba con un generador de emergencia, pero este no arrancó cuando se necesitaba. Según el informe, un circuito de apagado de seguridad dejó sin energía al centro médico, sumiendo en la oscuridad el quirófano en pleno procedimiento. Los cirujanos, que se disponían a colocar stents en las arterias de la paciente, quedaron a la espera de un ingeniero para restablecer la energía.

Durante ese lapso crítico de diez minutos, la mujer sufrió una disección iatrogénica, una lesión provocada como complicación del procedimiento, que finalmente derivó en su fallecimiento.

Un error costoso

El forense Paul Smith subrayó que el retraso fue determinante en la muerte. Explicó que si el personal hubiera tenido acceso directo al reinicio del sistema eléctrico, la recuperación de energía habría sido mucho más rápida y posiblemente se habría evitado el desenlace fatal.

“El retraso mientras se restablecía la energía fue un factor crítico en esta muerte”, señaló Smith, dejando en claro la gravedad de la falla en los protocolos hospitalarios.

Preguntas abiertas para el sistema de salud

El informe no logró determinar la causa exacta del apagón. Sin embargo, el hecho deja al descubierto una fragilidad preocupante: los hospitales, incluso con sistemas de respaldo, pueden fallar en situaciones donde cada segundo marca la diferencia entre la vida y la muerte.

Este caso, más allá de lo ocurrido con Dye, abre un debate sobre la seguridad hospitalaria y los protocolos de emergencia en Inglaterra y en todo el mundo. ¿Qué tan preparados están los centros médicos para responder a eventos inesperados como un apagón en medio de una cirugía?

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