viernes, 10 julio 2026
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Un paseo común terminó en tragedia: joven muere tras atragantarse con una mandarina

Lo que comenzó como una caminata cotidiana entre amigos terminó en una tragedia inesperada. Un joven de 19 años falleció este viernes 16 de enero tras sufrir un atragantamiento mientras consumía una mandarina, en plena vía pública, en la ciudad de Alicante, al sureste de España.

De acuerdo con reportes de medios locales, el muchacho se encontraba recorriendo la zona de Playa de San Juan cuando, de manera repentina, presentó dificultades para respirar luego de ingerir la fruta. Segundos después, se desplomó frente a su acompañante, generando alarma entre los transeúntes.

Intentos de auxilio no fueron suficientes

La emergencia fue reportada a los cuerpos de seguridad durante la tarde. Al lugar acudieron unidades de la Policía Nacional y de la Policía Local, así como personal sanitario, quienes intentaron maniobras de reanimación y primeros auxilios en el sitio.

Pese a los esfuerzos, el joven no respondió a la atención médica y su fallecimiento fue confirmado minutos después. Las autoridades informaron que este sábado se le practicará la autopsia correspondiente, aunque los indicios preliminares apuntan a una obstrucción de las vías respiratorias como causa principal de la muerte.

Un riesgo poco visible, pero frecuente

Aunque el consumo de frutas como la mandarina no representa un peligro en sí mismo, especialistas advierten que los atragantamientos pueden ocurrir a cualquier edad, incluso en personas jóvenes y sin antecedentes médicos.

En España, este tipo de incidentes constituye una de las principales causas de muerte accidental. Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) señalan que los atragantamientos suelen ubicarse entre la segunda y tercera causa de fallecimiento por causas externas. Solo en 2017, más de 2.300 personas murieron por asfixia provocada por alimentos u objetos.

Cómo actuar ante un atragantamiento

Expertos en salud recuerdan que saber reaccionar puede marcar la diferencia. Si una persona logra toser con fuerza, lo recomendable es permitir que continúe, ya que ese reflejo puede expulsar el objeto de forma natural.

Sin embargo, cuando la persona no puede hablar, toser ni respirar, se trata de una emergencia. En esos casos, es fundamental llamar de inmediato a los servicios de emergencia y aplicar maniobras básicas de primeros auxilios, como golpes interescapulares y compresiones abdominales, mientras llega ayuda profesional.

Este lamentable suceso vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la educación en primeros auxilios, así como la necesidad de actuar con rapidez y calma ante situaciones que, aunque poco frecuentes, pueden tener consecuencias fatales.

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