lunes, 27 julio 2026
- Publicidad -

Un juez otorga a una familia casi 1.000 millones de dólares por un parto fallido en el lugar “más peligroso del planeta”

Un caso médico que estremece a Utah: juez ordena indemnización récord por un parto lleno de negligencias

Un tribunal en Utah emitió una de las sentencias más duras y costosas en la historia de ese estado, al ordenar una indemnización cercana a los mil millones de dólares para una familia que denunció graves fallos en la atención médica durante el nacimiento de su hija. El caso, ocurrido en 2019, pone en entredicho la supervisión hospitalaria, la capacitación del personal y la responsabilidad institucional ante emergencias obstétricas.

La resolución fue emitida por el juez Patrick Corum, quien responsabilizó al sistema hospitalario Steward Health Care por una serie de decisiones y omisiones que, según el fallo, comprometerían de forma irreversible la salud de la niña, Azaylee McMicheal. Sus padres, Anyssa Zancanella y Danniel McMichael, se encontraban de vacaciones en Utah cuando comenzaron las complicaciones que terminaron en un parto de altísimo riesgo.

Según la investigación judicial, las enfermeras a cargo no tenían la preparación para manejar un proceso de parto complejo. Pese a ello, administraron dosis consideradas excesivas de Pitocin, un medicamento utilizado para inducir el trabajo de parto. Esto habría ocurrido mientras el médico responsable dormía en una habitación cercana, pese a ser alertado varias veces sobre la situación de la paciente.

El magistrado no escatimó en críticas hacia el hospital. En su fallo, señaló que la madre habría estado más segura dando a luz en condiciones improvisadas que bajo la supervisión del centro médico, al que describió como “un lugar sumamente riesgoso para cualquier nacimiento”. El hospital, por su parte, ha negado responsabilidad desde el inicio del proceso legal.

El parto terminó ocurriendo más de 24 horas después, mediante una cesárea de emergencia. La bebé nació con múltiples lesiones, deformación craneal y una serie de complicaciones que requirieron un traslado aéreo inmediato a una unidad pediátrica especializada en Salt Lake City. Desde entonces, Azaylee depende de atención médica permanente.

Hoy, con cinco años, la niña no puede hablar, presenta convulsiones frecuentes y necesita oxígeno de manera continua. Los especialistas consideran que nunca podrá llevar una vida independiente ni realizar actividades cotidianas propias de la adultez, como estudiar, conducir o trabajar.

Durante el juicio, la madre expresó que siente que a su hija “le arrebataron la vida que le correspondía”, subrayando que la niña “está atrapada en un cuerpo marcado por un daño cerebral que pudo haberse evitado”.

La indemnización de 951 millones de dólares es la más alta jamás otorgada en Utah, según reportes del Salt Lake Tribune. Sin embargo, recibir el dinero podría ser un reto adicional: la cadena hospitalaria enfrentó procesos de bancarrota, cambió de nombre y sus abogados abandonaron el caso en 2024 por falta de pago. El centro médico, ahora conocido como Holy Cross Hospital–West Valley tras un reciente cambio de propietarios, mantiene deudas multimillonarias con varios acreedores.

La familia deberá emprender ahora un nuevo camino legal para garantizar que la indemnización dictada por el juez pueda ser efectivamente cobrada. Mientras tanto, el caso continúa generando debate en Estados Unidos sobre la responsabilidad médica, la transparencia hospitalaria y las consecuencias de fallos graves en la atención obstétrica.

Articulos de su interés
- Publicidad -

Lo Más Leido

- Publicidad -

Lo Más Reciente