Una obra considerada símbolo del avance ferroviario de China se convirtió en escenario de una tragedia. Al menos diez trabajadores perdieron la vida y cuatro más permanecen desaparecidos luego de que un cable de acero cediera y provocara el derrumbe parcial del megapuente Jianzha, en construcción sobre el río Amarillo, en la provincia de Qinghai.
El incidente ocurrió durante la madrugada del viernes, cuando 15 obreros y un director de proyecto se encontraban en la estructura. Según la cadena estatal CCTV, la sección central del arco se desplomó de forma repentina y cayó al caudal del segundo río más largo de China, mientras que otros trabajadores lograron sobrevivir.
Imágenes difundidas por medios oficiales muestran la magnitud del siniestro: la estructura aún inconclusa, acompañada de enormes andamios y grúas, quedó partida en el centro, interrumpiendo el ambicioso proyecto que buscaba convertirse en un referente de la ingeniería moderna.
El puente Jianzha es descrito como el puente de arco continuo con vigas de acero de doble vía más largo del planeta y el primero de carácter ferroviario en cruzar el río Amarillo. Para Pekín, la obra representaba un punto clave en la conexión entre Sichuan y Qinghai.
Las autoridades movilizaron a cientos de rescatistas en una operación contrarreloj que aún mantiene la cifra de desaparecidos en revisión. De hecho, la prensa estatal primero habló de siete fallecidos, pero la cifra aumentó conforme avanzaban las labores de búsqueda.
El diario Xinhua confirmó que la causa inmediata fue la ruptura de un cable de acero, aunque todavía no se han esclarecido los motivos que originaron esa falla.
Este no es un hecho aislado. China arrastra un historial de accidentes laborales vinculados a la construcción de grandes infraestructuras. Solo en diciembre pasado, un derrumbe en una vía férrea en Shenzhen dejó 13 desaparecidos, sin sobrevivientes. La repetición de estas tragedias revive el debate sobre las condiciones de seguridad en obras de gran envergadura, muchas veces señaladas como laxas por organismos internacionales.
El colapso del puente Jianzha no solo representa una pérdida humana dolorosa, sino también un golpe a la imagen de un país que presume de liderar el desarrollo de megainfraestructuras ferroviarias a nivel mundial.


