«Venga por mí, cobarde»: Trump desempolva un viejo reto de Maduro para restregarle al mundo quién tiene ahora el control total de Venezuela.
La captura de Nicolás Maduro no solo se libra en el terreno militar y judicial; la batalla por la narrativa está más encendida que nunca. Minutos después de su histórica conferencia de prensa en Mar-a-Lago, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sacudió el internet al compartir un video que ha sido interpretado como la «estocada final» al ego del depuesto mandatario venezolano.
En una jugada maestra de marketing político y guerra psicológica, Trump rescató un archivo del 2024 donde un desafiante Maduro retaba a sus opositores, sin imaginar que ese mismo discurso sería usado hoy para anunciar su traslado a una prisión federal.
El video de la discordia: «¿Venga por mí?»
En el material audiovisual, se observa a un Maduro eufórico durante las tensas jornadas postelectorales del 2024. En aquel entonces, el venezolano lanzó un reto directo al líder opositor Edmundo González Urrutia:
“Venga por mí, aquí lo espero en Miraflores. No se tarden en llegar, cobarde”, gritaba Maduro frente a las cámaras.
Aunque originalmente el reto no iba dirigido a Trump, el mandatario republicano lo utilizó como «carta de presentación» para contrastar la soberbia del pasado con la realidad actual: Maduro bajo custodia militar estadounidense, fuera del Palacio de Miraflores y rumbo a enfrentar cargos por narcoterrorismo.
Análisis: La humillación pública como estrategia de poder
Para los analistas internacionales en Costa Rica, este gesto de Trump no es casualidad. Representa la culminación de la «Operación Martillo de Medianoche» en el plano simbólico.
¿Qué busca Trump con este video?
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Desmitificación del líder: Al mostrar a un Maduro que se creía «intocable», Trump refuerza la imagen de Estados Unidos como la fuerza capaz de derribar cualquier régimen, por más atrincherado que esté.
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Consolidación de la victoria: El uso del video sirve para validar ante la opinión pública global —y especialmente ante sus votantes— que la intervención fue un acto de «cobro de facturas» pendientes.
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Efecto viral: En cuestión de minutos, el video acumuló millones de reproducciones, desplazando cualquier otro debate sobre la legalidad de la intervención militar y centrando la atención en la derrota personal de Maduro.
Reacciones encontradas en Tiquicia
En suelo costarricense, las redes sociales han explotado. Mientras los exiliados venezolanos en San José celebran el video como un acto de justicia poética, sectores académicos y figuras de la izquierda nacional, como el diputado Ariel Robles, han calificado estas publicaciones como un espectáculo «circense» que trivializa la gravedad de un conflicto armado y una invasión extranjera.
Lo cierto es que, con este posteo, Trump deja claro que la administración temporal de Venezuela no solo vendrá acompañada de soldados y técnicos petroleros, sino de una constante exhibición de los errores de quienes hoy guardan silencio en una celda de alta seguridad.


