«Se nos agüó la fiesta espacial»: La prueba final reveló una peligrosa fuga de hidrógeno líquido cuando los tanques ya estaban llenos, obligando a mover la fecha para marzo.
La humanidad tendrá que esperar unas semanas más para ver su regreso a la órbita lunar. La NASA confirmó este martes lo que muchos temían tras una madrugada tensa en Florida: el lanzamiento de la misión Artemis 2, programado originalmente para el 8 de febrero, ha sido cancelado y reprogramado, tentativamente, para el mes de marzo.
La decisión se tomó tras un simulacro en «condiciones reales» (conocido técnicamente como Wet Dress Rehearsal), donde los ingenieros detectaron una fuga de combustible que comprometía la seguridad de la operación. En el mundo aeroespacial, y más cuando hay tripulación de por medio, no existe margen para el error: o está perfecto, o no sale.
El «Villano»: Hidrógeno Líquido
El incidente ocurrió durante el llenado de los tanques del colosal cohete SLS (Space Launch System), una bestia de 98 metros de altura. Según explicó Jared Isaacman, administrador de la NASA, los equipos en tierra tuvieron que lidiar con una fuga de hidrógeno líquido en una interfaz de la etapa central del cohete.
¿Qué tan grave fue? El hidrógeno líquido es un combustible extremadamente volátil y difícil de manejar por las temperaturas criogénicas que requiere. Durante la prueba:
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Se detectó la fuga durante el llenado.
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Se intentó solucionar calentando el equipo y ajustando el caudal (flujo) del propelente.
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A pesar de los esfuerzos, cuando el conteo regresivo llegó a la marca de los 5 minutos para el despegue simulado, la fuga empeoró y se ordenó abortar.
«Con la conclusión del ensayo general hoy, renunciamos a la ventana de febrero y apuntamos a marzo», sentenció Isaacman en un comunicado oficial.
Seguridad: La regla de oro
Aunque la noticia cae como un balde de agua fría para los fanáticos del espacio, la NASA mantiene su política de «seguridad absoluta». «Solo procederemos al lanzamiento cuando consideremos que estamos listos», añadió el jerarca. Hay que recordar que esta misión llevará a cuatro astronautas (tres estadounidenses y un canadiense) a bordo de la cápsula Orión. No van a aterrizar, pero orbitarán la Luna en un viaje de 10 días que servirá de prueba definitiva para el futuro alunizaje. Arriesgar sus vidas por cumplir una fecha en el calendario no es una opción.
La Prueba de los 700.000 Galones
A pesar del fallo final, el ensayo del lunes no fue una pérdida total de tiempo. Los equipos lograron demostrar la capacidad de carga de más de 700.000 galones de propelentes criogénicos. Además, practicaron con éxito los protocolos de cuenta regresiva y, tras la cancelación, la retirada segura del combustible, un procedimiento tan peligroso como el llenado mismo.
Ahora, los ingenieros trabajarán contra reloj en la plataforma de lanzamiento para sellar la fuga y dejar el cohete listo para la próxima ventana de lanzamiento en marzo, esperando que esta vez, la tecnología coopere con la historia.


