«Datos matan mentiras»: Aunque Donald Trump se jacta de tener la «mano dura», las estadísticas oficiales revelan que la aplanadora de expulsiones fue mucho más eficiente bajo los gobiernos de Barack Obama y Joe Biden.
En la política estadounidense, el que grita más fuerte no siempre es el que hace más. Mientras la administración de Donald Trump ha construido su capital político sobre la promesa de ejecutar «la mayor deportación de la historia», los números fríos y duros pintan un escenario muy distinto. Al revisar las estadísticas oficiales del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), surge una verdad incómoda para ambos bandos: los presidentes demócratas, Barack Obama y Joe Biden, han sido mucho más efectivos numéricamente a la hora de expulsar migrantes que el líder republicano.
Para los costarricenses y latinos que siguen de cerca la política del norte, es crucial entender la diferencia entre la «bulla» mediática y la ejecución administrativa real.
El «Espejismo» de Trump: Mezclando papas con chayotes
El equipo de Trump suele inflar sus logros migratorios utilizando una táctica de confusión estadística. Durante su primer año, aseguraron que casi 3 millones de personas abandonaron EE. UU. El Análisis de los Datos: Expertos en política migratoria advierten que esta cifra es un «arroz con mango». Trump suma en una misma bolsa:
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Deportaciones formales (con orden judicial).
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Devoluciones en caliente en la frontera (Título 42).
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Salidas voluntarias.
Si nos vamos a las deportaciones formales (el proceso legal estricto de remoción), la maquinaria de Trump fue menos voluminosa, aunque mucho más mediática y cruel en sus métodos (redadas en trabajos, separación de familias), lo que generó una mayor percepción de miedo.
Obama: El verdadero «Deportador en Jefe»
El récord histórico, le pese a quien le pese, lo tiene Barack Obama. Durante sus dos mandatos (8 años), su administración perfeccionó el sistema de remociones.
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Total: Más de 3 millones de expulsiones formales.
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El Récord: En 2013, alcanzó la cifra histórica de 433.000 deportados en un solo año, un número que ni Trump ni Biden han logrado igualar en un periodo similar.
La estrategia de Obama fue quirúrgica: se centró en extranjeros con antecedentes penales, lo que le valió el apodo de «Deporter-in-Chief» (Deportador en Jefe) por parte de organizaciones pro-migrantes, aunque su retórica pública siempre fue más suave y acogedora.
Biden: De la mano suave a la mano firme
Joe Biden llegó a la Casa Blanca prometiendo un trato más humano, pero la realidad fronteriza lo obligó a cambiar el guion. Hacia el final de su mandato, y bajo una presión política asfixiante, Biden aceleró los motores de expulsión.
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Cifras Recientes: Solo en 2024 se estiman cerca de 685.000 procesos de remoción y retorno.
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Total Estimado: Alrededor de 2 millones de personas expulsadas bajo su gestión.
Conclusión para el Tico: La lección aquí es clara: el Partido Republicano usa la migración como show político, generando terror con redadas visibles. El Partido Demócrata, en cambio, utiliza la burocracia institucional para procesar expulsiones de manera masiva y sistemática. Al final del día, para el migrante indocumentado —incluidos los ticos que se van «mojados»—, el riesgo de ser devuelto ha sido estadísticamente mayor bajo un gobierno demócrata, aunque en las noticias se vea menos alambre de púas.


