viernes, 24 julio 2026
- Publicidad -

Madre denunció que a su hijo sus compañeros le cortaron las puntas de los dedos

Madre denuncia grave agresión a su hijo de 10 años tras meses de advertencias ignoradas en escuela de Portugal

Una denuncia por agresión infantil ha generado indignación en Portugal y Brasil, luego de que una madre brasileña afirmara que su hijo de 10 años perdió las puntas de dos dedos tras un episodio de violencia escolar que, según dice, pudo haberse evitado. El caso, ocurrido en la Escuela Básica Fonte Coberta, en Cinfães, reabrió el debate sobre el rol de los centros educativos, la responsabilidad institucional y la atención al bullying persistente.

Un historial de advertencias que no recibió respuesta

Nívia Estevam, madre del menor, asegura que desde septiembre venía alertando a la docente sobre insultos, golpes y empujones dirigidos contra su hijo. Según su relato, notificó cada incidente, incluido uno ocurrido el 5 de noviembre, cuando el niño regresó a casa con un hematoma en el cuello. Envió fotografías y pidió medidas urgentes, pero la respuesta que obtuvo fue un escueto “hablaré con ellos mañana”.

Para la familia, esa falta de acción habría allanado el camino hacia la agresión más grave.

El día que la situación se salió de control

El 10 de noviembre, apenas cinco días después de la advertencia del hematoma, dos compañeros siguieron al menor hasta el baño durante el recreo. Según la versión de la madre, los niños cerraron la puerta para intimidarlo y su mano quedó atrapada en el hueco de la estructura, provocándole la amputación de las yemas del dedo índice y medio de la mano izquierda.

La docente llamó a Nívia a las 10:30 de la mañana para informar de un “accidente”, minimizando los hechos y asegurando que “no fue tan grave”. Cuando la madre llegó minutos después, escuchó otra frase que la dejó atónita: “Es solo una broma”.

Madre e hijo esperaron unos 40 minutos por una ambulancia. El hospital más cercano con capacidad para atender la lesión estaba a más de 100 kilómetros. Durante el traslado, un trabajador le entregó a la madre las puntas amputadas dentro de un guante quirúrgico, aunque más tarde el personal médico confirmó que la recuperación no sería posible.

Silencio del centro educativo y cuestionamientos legales

Consultada por el programa Fantástico, la escuela informó que no dará declaraciones públicas y que cualquier actualización se emitirá únicamente por vía institucional.

La abogada de la familia, Catarina Zuccaro, sostiene que la respuesta del centro fue “gravemente insuficiente” y que la institución incumplió su deber de protección. Adelantó que buscará una indemnización, recordando que, una vez dentro del recinto, tanto agresores como víctimas están bajo responsabilidad del colegio.

La madre asegura tener pruebas de que su hijo sufría acoso sistemático y que el colegio lo sabía, pero nunca tomó acciones adecuadas.

Acusaciones de discriminación en la denuncia policial

El caso escaló aún más cuando Nívia relató que su declaración en la policía fue interrumpida por un agente que rechazó sus afirmaciones sobre xenofobia y racismo. “No voy a aceptar que digas eso aquí. En Portugal no hay racismo”, habría dicho el oficial, según la madre.

Ella sostiene que la nacionalidad y el origen de su hijo influyeron en el acoso, aunque solo una madre de otro estudiante se acercó para preguntar si su hija había participado en alguna agresión, un gesto que la afectada agradeció.

Temor, cambios drásticos y respuesta de autoridades

Tras la amputación, la familia decidió abandonar Cinfães “a toda prisa” por miedo a nuevas agresiones. Ahora viven temporalmente con familiares mientras buscan una escuela que pueda garantizar acompañamiento psicológico y un ambiente seguro para el niño.

Las redes sociales se han convertido en un espacio de apoyo, donde muchas personas han llamado a investigar a fondo el caso.

El ministro de Educación de Portugal, Fernando Alexandre, recordó que no toda agresión puede catalogarse como una broma entre estudiantes, señalando la necesidad de tomar la situación con la seriedad que merece.

Por su parte, el embajador de Brasil en Portugal, Raimundo Carreiro, criticó las primeras medidas tomadas por la escuela y la policía, considerándolas insuficientes frente a la gravedad del hecho.

El caso continúa bajo investigación, mientras una familia intenta reconstruirse después de un episodio que, según la madre, pudo evitarse si las alarmas se hubieran atendido desde el principio.

Articulos de su interés
- Publicidad -

Lo Más Leido

- Publicidad -

Lo Más Reciente