lunes, 27 julio 2026
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Luego del escándalo, la mexicana Fátima Bosch se quedó con el título Miss Universo 2025

Fátima Bosch: de la polémica al centro del mundo en un Miss Universo marcado por tensiones y cambios históricos

La discusión sobre el rol y la proyección de los concursos de belleza volvió a encenderse este año, luego de que la mexicana Fátima Bosch, de 25 años, se alzara con el título de Miss Universo 2025 en una edición cargada de roces, renuncias y reclamos públicos. Su coronación, celebrada en Bangkok, no solo consolidó a México en la cima de la competencia, sino que también confirmó el viraje que vive el certamen desde hace una década.

Bosch llegó a la final en medio de un ambiente tenso. Días antes, protagonizó uno de los momentos más discutidos en redes cuando exigió respeto al productor tailandés Nawat Itsaragrisil, luego de que este la mandara callar durante una transmisión en vivo. El incidente, que rápidamente escaló hasta la opinión pública latinoamericana, obligó a la organización a pronunciarse y hasta generó un comentario de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum. Ese episodio, que muchos calificaron como un acto de firmeza, se convirtió en uno de los puntos de inflexión de su participación.

Mientras tanto, el resto del certamen se desarrolló entre ajustes internos y decisiones inesperadas. Dos integrantes del jurado renunciaron días antes de la gala final alegando irregularidades, y la tensión entre el equipo tailandés encargado de producir el evento y la Organización Miss Universo (MUO) llegó al punto de amenazas de acciones legales. Aun así, la competencia siguió adelante con un panel renovado y con 120 participantes de diversos territorios.

La final dejó un podio multicultural: el segundo lugar fue para la tailandesa Veena Praveenar, favorita local, mientras que la venezolana Stephany Abasaly cerró en tercera posición. Filipinas y Costa de Marfil completaron los primeros cinco puestos, mostrando nuevamente la fuerte presencia asiática y africana en los últimos años.

Más allá de las controversias, esta edición reforzó el rumbo inclusivo que la competencia ha impulsado desde 2023, cuando abrió la puerta a candidatas madres. En esta ocasión participaron nueve mujeres con hijos, una sobreviviente del genocidio en Ruanda, la primera representante palestina en la historia del certamen y la vietnamita Nguyen Huong Giang, única mujer transgénero de esta edición. La diversidad, cada vez más visible, se posiciona como el eje de transformación del concurso.

Para Bosch, su nuevo rol no se limita al brillo de la corona. Durante las rondas de preguntas, aseguró que pretende usar su plataforma para impulsar proyectos vinculados al liderazgo femenino y la participación social, enfocándose en motivar a más mujeres a asumir espacios de decisión. Sus declaraciones, coherentes con el tono que mantuvo durante todo el proceso, refuerzan la expectativa de que su año de reinado gire alrededor de la representación y el activismo.

El certamen cerró así una edición que quedará registrada no solo por la elegancia y la competencia, sino también por la creciente presión pública, la lucha interna por la transparencia y la aparición de nuevas voces dentro del escenario internacional. Para muchos, la coronación de Bosch no es solo un triunfo, sino la señal de que Miss Universo está entrando en una nueva etapa, más vigilada, más discutida y, posiblemente, más relevante para los debates contemporáneos sobre el papel de las mujeres en el espacio público.

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