domingo, 12 julio 2026
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La temperatura global volvió a romper récords y 2025 se ubicó entre los años más calurosos

El año 2025 cerró con un dato que refuerza las advertencias de la comunidad científica: fue el tercer año más cálido jamás registrado a nivel mundial, solo superado por 2024 y 2023. Más allá del puesto en el ranking, lo que realmente preocupa a los expertos es que, por primera vez desde que existen mediciones confiables, el planeta acumuló tres años consecutivos con temperaturas por encima del umbral crítico de 1,5 °C respecto a la era preindustrial.

Este hito, confirmado por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, marca un punto de inflexión en la crisis climática. No se trata de un pico aislado, sino de una tendencia sostenida que desafía directamente los objetivos del Acuerdo de París, concebidos precisamente para evitar este escenario.

Un planeta cada vez más caliente

De acuerdo con el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), la temperatura media global en 2025 alcanzó los 14,97 °C. Esa cifra equivale a un aumento de 1,47 °C en comparación con el promedio del período 1850-1900, considerado como referencia preindustrial. Otros centros independientes, como Berkeley Earth, confirmaron resultados similares, con una estimación de 1,44 °C.

El comportamiento fue consistente tanto a escala global como regional. Europa también registró su tercer año más cálido, mientras que los polos —sensibles indicadores del cambio climático— mostraron señales aún más alarmantes: la Antártida vivió el año más caluroso desde que se tienen registros y el Ártico el segundo.

Más que números: impactos reales

Para los científicos, estos datos no son solo estadísticas. El calentamiento sostenido está directamente vinculado con fenómenos que ya se sienten en distintas regiones del mundo: olas de calor más intensas, sequías prolongadas, incendios forestales más destructivos y lluvias extremas que provocan inundaciones.

En países como Costa Rica, estos cambios se traducen en afectaciones a la seguridad hídrica, la producción agrícola y los ecosistemas, especialmente en zonas costeras y áreas protegidas. El aumento de la temperatura global también intensifica el estrés sobre la biodiversidad y eleva el nivel del mar, con impactos directos en comunidades vulnerables.

Lo que viene

Las proyecciones no son alentadoras. Copernicus advierte que 2026 podría ubicarse nuevamente entre los años más cálidos, sobre todo si se consolida un nuevo episodio del fenómeno de El Niño, que tiende a elevar las temperaturas globales.

El informe subraya que, si la trayectoria actual se mantiene, el límite de 1,5 °C podría superarse de forma irreversible antes de que termine la década. Ese escenario implicaría un aumento significativo en la frecuencia y severidad de eventos climáticos extremos, con consecuencias económicas, sociales y ambientales cada vez más difíciles de manejar.

El mensaje de fondo es claro: el récord de 2025 no es una excepción, sino una advertencia. La ventana para frenar el calentamiento global se estrecha, y cada año que pasa sin reducciones drásticas de emisiones hace que el desafío sea mayor y más costoso para todos.

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