España activa la reciprocidad tras una decisión que tensa aún más la relación bilateral.
La relación entre España y Nicaragua volvió a tensarse tras confirmarse expulsiones diplomáticas cruzadas, luego de que el régimen nicaragüense ordenara la salida del embajador español en Managua.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de España informó que Madrid decidió expulsar al embajador de Nicaragua en España y a otro diplomático acreditado en la embajada nicaragüense, en “estricta reciprocidad” por lo que calificó como una “injusta expulsión” de su representante y de la segunda jefatura en Managua.
Una expulsión que tomó por sorpresa
El embajador español Sergi Farré Salvá llevaba apenas unas semanas al frente de la misión diplomática cuando fue notificado de su expulsión, según reportes de prensa. En redes sociales oficiales de la embajada aún figuraba, días antes, un mensaje dándole la bienvenida a su nuevo cargo.
De acuerdo con el diario El País, los dos diplomáticos españoles ya se encontraban en tránsito hacia Madrid, cerrando de forma abrupta una etapa que apenas comenzaba.
Un conflicto que no es nuevo
El episodio se suma a una cadena de roces diplomáticos entre el gobierno español, presidido por Pedro Sánchez, y el régimen encabezado por Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.
En 2021, España llamó a consultas a su embajador en Nicaragua en medio de una ola de detenciones a opositores, incluidos siete aspirantes presidenciales, previo a las elecciones de noviembre de ese año, en las que Ortega obtuvo un cuarto mandato consecutivo. Madrid protestó entonces de forma reiterada y exigió la liberación de los detenidos.
En marzo de 2022, Managua retiró a su embajador en España, Carlos Midence, alegando “presiones y amenazas injerencistas” del Ejecutivo español. Aunque en julio de ese mismo año las tensiones parecieron disminuir con la llegada de una nueva embajadora española, el distanciamiento volvió a profundizarse poco después.
Nacionalizaciones y ruptura política
El deterioro se agravó cuando España otorgó la nacionalidad a más de 300 opositores nicaragüenses despojados de su ciudadanía, entre ellos los escritores Gioconda Belli y Sergio Ramírez, una decisión que Managua interpretó como un desafío directo.
Posteriormente, Madrid amplió esta medida a otros opositores desterrados, consolidando una ruptura política de fondo entre ambos gobiernos.
Un régimen bajo cuestionamiento internacional
Ortega, en el poder desde 2007 —y también gobernante en la década de 1980—, es señalado por críticos y organismos de derechos humanos de haber instaurado una “dictadura familiar”, acusación que se intensificó tras una reforma constitucional que nombró a Murillo como copresidenta.
Relaciones con los pueblos, no con los gobiernos
Pese a la decisión, el Ministerio de Exteriores español subrayó que España seguirá trabajando por mantener las mejores relaciones con el pueblo nicaragüense, marcando una diferencia entre el vínculo histórico con la sociedad y el actual conflicto con el régimen.
El nuevo cruce diplomático confirma que la relación bilateral atraviesa uno de sus momentos más frágiles, con un horizonte incierto mientras persistan las tensiones políticas y los señalamientos internacionales contra Managua.


