«La democracia está perdiendo la batalla»: Transparencia Internacional revela que el crimen organizado y la falta de «mano dura» contra los corruptos están carcomiendo incluso a las potencias mundiales.
El mundo es hoy un lugar más turbio que hace una década. Esa es la amarga conclusión que deja el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025, publicado por Transparencia Internacional. Para los costarricenses, que miramos con lupa lo que ocurre en nuestras fronteras, el informe trae noticias desoladoras: nuestros vecinos regionales, Nicaragua y Venezuela, no solo están estancados, sino que compiten en las «grandes ligas» de la corrupción global, codeándose con estados fallidos.
Pero el reporte va más allá del trópico. Lanza una advertencia que debería poner a todos a «poner las barbas en remojo»: las democracias sólidas, esas que solemos usar de ejemplo, están grietadas y perdiendo terreno ante el abuso de poder.
El Sótano de América: Autocracias y Saqueo
El dato es escalofriante. De 182 países evaluados, Venezuela ocupa la casilla 180. Solo Somalia y Sudán del Sur están peor. Con apenas 10 puntos de 100 posibles, el país sudamericano es calificado como una «autocracia plena», donde la corrupción no es un accidente, sino el sistema operativo del Estado. El dato clave: El informe destaca el desfalco en PDVSA, donde se esfumaron más de $10.000 millones en esquemas de criptomonedas, dinero que debía ser para el pueblo y terminó en bolsillos privados.
Por su parte, Nicaragua sigue los mismos pasos, consolidándose como un feudo donde la transparencia es inexistente y las instituciones sirven al capricho de la pareja presidencial.
La caída de los Gigantes: EE. UU. y Europa en retroceso
Lo novedoso de este 2025 no es solo ver a los «sospechosos habituales» en el fondo, sino ver caer a los líderes.
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Estados Unidos: Obtuvo su nota más baja en la historia (64 puntos). La falta de independencia judicial y los ataques a la prensa han pasado factura. Además, se critica la «suavidad» en la aplicación de leyes contra sobornos en el extranjero.
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Europa: Ya no es el refugio inmaculado. Países como Reino Unido, Francia y Suecia han retrocedido. El caso de Hungría (40 puntos) es crítico, mostrando cómo un gobierno puede desmantelar la democracia desde adentro.
Análisis para Costa Rica: Esto demuestra que tener instituciones viejas no garantiza inmunidad. Cuando se deja de fiscalizar, hasta el más pintado se corrompe.
El vínculo con el Crimen Organizado
Transparencia Internacional hace una conexión letal: donde hay corrupción, entra el narco y el crimen organizado. En América Latina, la media es de 42 puntos (reprobado). La inacción de los gobiernos ha dejado portillos abiertos para que las mafias penetren el Estado.
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El Salvador (32 puntos) y Ecuador: Muestran un declive preocupante en libertades civiles. La excusa de la seguridad se está usando para apagar la luz de la fiscalización ciudadana, limitando a ONGs y prensa independiente.
La excepción del Cono Sur
En medio del nublado panorama, Uruguay saca la cara por la región. Con 73 puntos, se mantiene como la democracia más robusta de Latinoamérica, aunque no exenta de riesgos. Junto a Canadá y Barbados, son los únicos que logran distanciarse del pelotón de los reprobados.
Conclusión: Un llamado urgente
François Valérian, presidente de la organización, fue tajante: «Presenciamos un peligroso desprecio por las normas internacionales». El mensaje para el 2026 es claro: la corrupción mata la democracia. Sin prensa libre que investigue (como los 150 periodistas asesinados citados en el informe) y sin jueces independientes, los países quedan a merced de quienes ven el erario público como su caja chica.


