El arranque de 2026 ha venido acompañado de un incremento visible de la cooperación militar entre Estados Unidos y varios países de América Latina, marcada por el despliegue de aeronaves de gran capacidad, armamento para entrenamiento y personal especializado en Paraguay, Guatemala y Panamá.
Las operaciones, coordinadas principalmente por el Comando Sur de Estados Unidos (Southcom), se presentan oficialmente como misiones de capacitación, apoyo logístico y fortalecimiento de capacidades locales, en un contexto regional golpeado por el crimen organizado, el narcotráfico y los desafíos de seguridad fronteriza.
Paraguay: armamento y entrenamiento para fuerzas especiales
En Asunción, las Fuerzas Militares paraguayas confirmaron la llegada de un avión C-17 Globemaster III de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, una de las aeronaves de transporte más grandes del mundo. El avión trasladó armamento, municiones y equipo táctico destinados a ejercicios de instrucción del Batallón Conjunto de Fuerzas Especiales.
La capacitación forma parte de un programa de respuesta a crisis y contingencias, desarrollado bajo la asesoría del 7.º Grupo de Fuerzas Especiales del Ejército estadounidense, y da continuidad a un proceso de entrenamiento iniciado en 2025.
Las autoridades paraguayas subrayaron que tanto el ingreso del personal extranjero como del material militar cuenta con aprobación del Congreso, en un intento por despejar dudas sobre la legalidad y los alcances de la operación.
Guatemala: cooperación contra el narcotráfico y apoyo humanitario
En Centroamérica, Guatemala recibió dos aviones C-17, enviados tras una solicitud expresa del gobierno local para reforzar las capacidades del Ejército frente a las redes del narcotráfico que operan en la región.
Además de equipo para unidades especiales, las aeronaves transportaron suministros humanitarios y artículos de primera necesidad, una combinación que Washington suele utilizar para fortalecer su presencia bajo un enfoque de seguridad integral.
No es la primera vez que este tipo de aviones aterriza en Guatemala. En años recientes, han sido utilizados tanto para operativos logísticos como para misiones de asistencia ante emergencias y visitas diplomáticas de alto nivel.
Panamá: marines y entrenamiento en la selva
Panamá, por su parte, recibió un contingente de 50 infantes de marina estadounidenses, quienes participarán en un programa de entrenamiento conjunto enfocado en operaciones en selva, supervivencia y respuesta táctica.
Las prácticas se desarrollan en instalaciones estratégicas como la Escuela de Selva y bases navales del país, en coordinación con los estamentos de seguridad panameños. Según el Ministerio de Seguridad Pública, el objetivo es intercambiar conocimientos y unificar criterios operativos ante amenazas comunes en la región.
Un mensaje regional de seguridad
Aunque Estados Unidos insiste en que se trata de misiones de cooperación y formación, el despliegue simultáneo en varios países envía un mensaje claro sobre el interés estratégico de Washington en América Latina, especialmente en momentos de tensión geopolítica y expansión del crimen transnacional.
Entre los ejes centrales de esta presencia militar destacan:
- Entrenamiento de unidades de élite locales.
- Apoyo logístico y suministro de equipo para ejercicios militares.
- Refuerzo de la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
- Asistencia humanitaria y preparación ante emergencias.
La evolución de estas operaciones será seguida de cerca por gobiernos y analistas regionales, atentos a los alcances reales de la presencia militar estadounidense en el continente.


