Dejó a su pareja en plena montaña y ella murió congelada: la fiscalía lo acusa de homicidio culposo
Una expedición que pretendía ser una experiencia inolvidable en los Alpes austríacos terminó convertida en una tragedia que hoy sacude a la región del Tirol. Un hombre de 39 años fue acusado de homicidio culposo grave tras la muerte de su pareja, una mujer de 33 años que falleció congelada durante un ascenso al monte Grossglockner, el punto más alto de Austria con más de 3.800 metros de altitud.
La fiscalía de Innsbruck sostiene que el acusado actuó con una negligencia considerable al tomar decisiones que excedían por completo las capacidades de su compañera, quien no tenía experiencia en terrenos de alta montaña. De acuerdo con las autoridades, él no solo planificó la ruta, sino que asumió de facto el rol de guía, aprovechando su mayor conocimiento y destrezas en alpinismo.
Un ascenso demasiado ambicioso para una principiante
El viaje comenzó con retrasos y decisiones cuestionables. Pese a las condiciones invernales severas —vientos que alcanzaron los 74 km/h, temperaturas bajo -8 °C y una sensación térmica cercana a -20 °C— la pareja inició el ascenso por la cresta Stüdlgrat, una ruta catalogada entre los grados III y IV por la UIAA, niveles que requieren técnica y experiencia, y que no son adecuados para quienes apenas se inician.
Para empeorar la situación, la mujer iba equipada con material inadecuado: una tabla dividida (splitboard) y botas blandas de snowboard, poco recomendables para un recorrido que exigía mayor estabilidad y protección térmica. La fiscalía subrayó que ella nunca había completado una travesía de esa dificultad, lo que hacía la decisión de escalar por esa vía todavía más riesgosa.
Las decisiones que marcaron la diferencia entre la vida y la muerte
La reconstrucción de los hechos mostró una cadena de omisiones críticas. Según el expediente, la pareja dejó de avanzar cerca de las 20:50 horas, pero el hombre no realizó ninguna llamada de emergencia, aun cuando las condiciones ya estaban fuera de control. Incluso cuando un helicóptero policial sobrevoló la zona a las 22:50, él no emitió señal alguna de auxilio.
Horas después, alrededor de las 2 de la madrugada del 19 de enero, el acusado decidió dejar a su pareja sola, “desprotegida, sin fuerzas, con frío y desorientada”, a unos 50 metros por debajo del pico de la montaña. No la movió a un sitio más cubierto, no utilizó las mantas térmicas ni el saco de vivac que ambos portaban, y tampoco retiró la pesada mochila y la tabla, que podían haber disminuido la pérdida de calor.
La fiscalía sostiene que él debió haber dado media vuelta varias horas antes, específicamente en un punto conocido como Frühstücksplatzl, donde ya era evidente que las condiciones estaban lejos de ser seguras. Tampoco anticipó la necesidad de llevar equipo de emergencia para un eventual percance, algo básico en travesías de alta montaña.
Dudas, llamadas tardías y un rescate demasiado tarde
Después de múltiples intentos de contacto por parte de la policía alpina, el acusado llamó por fin a un oficial a las 00:35. No obstante, la fiscalía asegura que el contenido de esa llamada no quedó claro y que, posteriormente, él silenció su teléfono, impidiendo una comunicación efectiva con los rescatistas. No fue sino hasta las 03:30 cuando finalmente pidió ayuda formalmente.
Para cuando los equipos de emergencia llegaron, la mujer había fallecido por congelamiento.
La investigación incluyó un análisis detallado de celulares, relojes deportivos, fotografías, videos y declaraciones de testigos, además de un informe forense y un dictamen técnico elaborado por un experto en alpinismo.
La defensa y lo que viene
El acusado negó por escrito haber actuado de manera incorrecta. Sin embargo, la acusación formal por homicidio culposo grave abre la puerta a un proceso que podría llevarlo a enfrentar una pena de hasta tres años de prisión.
Este caso ha despertado un fuerte debate en Europa sobre la responsabilidad en actividades de montaña, la importancia de una adecuada preparación y el papel del guía —formal o no— cuando participa alguien sin experiencia. También deja claro que, en entornos de alto riesgo, una mala decisión puede costar la vida.


