Niños del Hospital de Niños enviaron sus peticiones para que acompañen a la cuna del Niño Dios, pero los altos costos de envío amenazan la logística.
Esta Navidad, el corazón de la cristiandad latirá con sangre costarricense. En un hecho sin precedentes para la diplomacia cultural y religiosa del país, Costa Rica ha sido designada para elaborar el monumental portal que adornará el Aula Pablo VI en la Santa Sede. El próximo 15 de diciembre, los ojos del mundo estarán puestos sobre una obra 100% nacional que recibirá la bendición del Papa León XIV.
Arte con sello nacional No se trata de un pesebre cualquiera. La instalación monumental cuenta con figuras en tamaño real, diseñadas meticulosamente para representar no solo la fe, sino la excelencia artesanal del país. La artista a cargo del proyecto, quien opera bajo la firma «Paula en el Bosque», ha revelado que la técnica utilizada es de una delicadeza extrema: reproducciones en algodón puro, montadas sobre estructuras de madera y acabadas con detalles en pan de oro. Es una fusión de texturas que busca destacar bajo las luces del Vaticano.
El corazón de la obra: Las cartas del Hospital de Niños Más allá de la estética, el pesebre lleva una carga espiritual única. La cuna del Niño Dios no estará vacía de intención; estará rodeada por cintas que contienen las peticiones escritas a mano por niños internados en el Hospital Nacional de Niños.
«Ver cada una de esas peticiones llega al corazón», confesó la artista, destacando que el dolor y la esperanza de la infancia costarricense estarán presentes físicamente en el epicentro de la Iglesia Católica. Este gesto convierte al portal en un puente directo entre las salas del hospital en San José y la Santa Sede.
El desafío logístico y el llamado de auxilio A pesar del honor que esto representa, el proyecto enfrenta una carrera contra el tiempo y el presupuesto. El traslado de una obra de estas dimensiones hacia Europa conlleva costos elevadísimos que aún no se han cubierto en su totalidad.
Para lograr que el pesebre llegue a tiempo para el cierre oficial del Jubileo —un hito histórico que marcará el inicio del pontificado de León XIV en esta celebración—, se ha activado una campaña de recaudación de fondos. La estrategia incluye la venta de réplicas certificadas de una de las ovejas del portal, permitiendo a los costarricenses tener en sus casas un fragmento de la obra que estará en Roma.
Un hito para la historia La bendición de este pesebre marcará un antes y un después en la proyección cultural de Costa Rica. Ser elegidos para decorar el Aula Pablo VI es una distinción reservada para pocos países, reafirmando el talento tico en las «grandes ligas» del arte sacro mundial.


