Encendió la discusión sobre un fenómeno juvenil que ha ganado visibilidad en redes sociales: los llamados “therians”. El caso surgió cuando un hombre adulto acudió a una clínica veterinaria asegurando padecer moquillo, enfermedad que afecta principalmente a perros.
La profesional que lo atendió explicó que no podía brindarle asistencia, ya que su formación y habilitación corresponden exclusivamente al tratamiento de animales. Según relató posteriormente el Colegio de Veterinarios local, aceptar la consulta habría implicado incurrir en ejercicio ilegal de la profesión.
De acuerdo con la versión difundida por medios argentinos, el hombre no llegó solo, sino acompañado por otra persona que asumía el rol de su “dueño”. Ambos tendrían entre 30 y 40 años. Tras negarse a la atención, la veterinaria recomendó acudir a un centro médico para humanos.
¿Qué es el fenómeno “therian”?
El término proviene del griego “therion”, que significa bestia. Quienes se identifican como “therians” sostienen que, a nivel espiritual o identitario, tienen un vínculo profundo con un animal específico. Algunos creen haber sido esa especie en una vida pasada; otros hablan de una conexión interior que forma parte de su identidad.
En la práctica, algunas personas adoptan conductas asociadas al animal con el que se identifican. Esto puede incluir caminar en cuatro patas —conocido como cuadrupedia—, utilizar accesorios como máscaras, colas sintéticas o guantes con forma de patas, e imitar sonidos o comportamientos instintivos como ladrar, maullar u olfatear.
Para miembros de esta comunidad, se trata de un proceso de autodescubrimiento y expresión personal. Describen su experiencia como un “despertar” o una forma de conectar con su identidad interna.
Debate y preocupación
En América Latina el tema ha cobrado mayor visibilidad en las últimas semanas, principalmente a través de plataformas digitales. Mientras algunos lo interpretan como una manifestación cultural o una tendencia juvenil ligada al cosplay o a subculturas de internet, otros han manifestado inquietudes, sobre todo cuando involucra a menores de edad.
Especialistas en salud mental suelen advertir que cualquier manifestación identitaria debe analizarse caso por caso, evitando estigmatizaciones, pero también prestando atención cuando exista riesgo para la integridad física o emocional de la persona.
El episodio en San Luis puso en evidencia los límites entre la libertad individual y las responsabilidades profesionales. En este caso, el personal veterinario reiteró que su campo de acción está claramente definido por la ley y que cualquier condición de salud en seres humanos debe ser atendida por médicos.
Más allá de la anécdota puntual, el fenómeno “therian” sigue generando conversación en redes y espacios académicos, en medio de un debate más amplio sobre identidad, cultura digital y nuevas formas de expresión juvenil.


