Durante años, la idea de un iPhone plegable fue más un ejercicio de especulación que una posibilidad concreta. Apple observaba a distancia cómo otros fabricantes se lanzaban a experimentar con pantallas flexibles, bisagras complejas y formatos poco convencionales, mientras reforzaba su discurso de cautela: no sacar nada al mercado hasta que estuviera realmente listo. Sin embargo, nuevas filtraciones sugieren que esa etapa de simple observación estaría llegando a su fin.
De acuerdo con reportes recientes de fuentes especializadas de la industria, Apple mantiene en desarrollo interno al menos dos prototipos de teléfonos plegables. Uno respondería al formato tipo libro, similar a los Galaxy Z Fold de Samsung, con una pantalla grande pensada para productividad y consumo multimedia. El otro seguiría la línea tipo concha o “tapita”, más compacto y enfocado en portabilidad, al estilo de los Galaxy Z Flip o los Motorola Razr.
Aunque no existe confirmación oficial ni una fecha de lanzamiento definida, el dato resulta relevante por una razón clave: confirma que Apple ya no ignora el segmento. El mercado de los plegables dejó de ser un experimento marginal y, aunque sigue siendo minoritario, logró consolidarse como una alternativa real dentro de un sector de smartphones que lleva años mostrando señales de estancamiento.
Un mercado que avanzó sin Apple
Mientras en Cupertino afinaban prototipos y evaluaban riesgos, otros fabricantes recorrieron un largo camino de prueba y error. Samsung, por ejemplo, lanzó su primer plegable en 2019 y, para 2026, se encamina a presentar su octava generación. En ese proceso corrigió fallas estructurales, redujo el pliegue visible en pantalla, mejoró la resistencia de las bisagras y, quizá lo más importante, adaptó el software para aprovechar pantallas flexibles con multitarea real.
Ese recorrido marca hoy el estándar del segmento. Por eso, la eventual llegada de un iPhone plegable no será evaluada como una novedad disruptiva, sino como la entrada tardía de un jugador histórico a un terreno que otros ya conocen bien. Para Apple, el desafío no será solo técnico, sino también narrativo: deberá explicar por qué su propuesta vale la pena después de casi una década de aprendizaje ajeno.
Llegar tarde no siempre fue un problema… pero ahora sí podría serlo
La historia juega a favor y en contra de Apple. La empresa no fue pionera ni en smartphones ni en relojes inteligentes, y aun así logró redefinir ambos mercados cuando decidió entrar. Sin embargo, los plegables presentan una diferencia importante: no se trata de una categoría virgen esperando orden, sino de un formato que ya encontró su nicho y una base de usuarios fieles.
Hoy, los teléfonos plegables tipo concha dejaron de ser vistos como simples curiosidades tecnológicas. Para muchos usuarios representan una experiencia distinta: dispositivos más compactos en el bolsillo, pantallas amplias al desplegarse y una relación menos lineal con el uso del celular. Ese atractivo, basado en diseño y forma, es precisamente uno de los pocos factores que todavía logra mover el mercado.
La señal que incomoda a Apple
Más allá del desarrollo tecnológico, hay un dato que empieza a pesar en la estrategia de Apple. Fabricantes como Motorola han reconocido que una parte significativa de los compradores de sus plegables proviene del ecosistema iPhone. En Estados Unidos, uno de cada cinco usuarios del Razr utilizaba antes un iPhone.
No se trata de una migración masiva ni de una amenaza inmediata para el dominio de Apple, pero sí de una señal clara: algunos usuarios están dispuestos a cambiar de sistema operativo no por precio ni por aplicaciones exclusivas, sino por una experiencia de uso diferente. En un mercado saturado de modelos casi idénticos, el formato vuelve a importar.
Un dilema con consecuencias a largo plazo
Para Apple, mantenerse al margen del segmento plegable ya no es solo una postura de perfeccionismo, sino una decisión con costo potencial acumulativo. Cada año sin un modelo propio refuerza la ventaja de sus competidores y normaliza la ausencia de la marca en un espacio donde, históricamente, siempre quiso liderar.
Por ahora, todo sigue en el terreno de los rumores y prototipos. Pero el hecho de que el iPhone plegable reaparezca de forma constante en informes de analistas confiables indica que el debate interno está lejos de cerrarse. El mercado ya se movió. La pregunta no es si Apple puede entrar, sino cuánto más puede darse el lujo de esperar.


