Tras una extensa sesión plenaria, la iniciativa promovida por sectores de oposición apenas alcanzó 35 votos a favor, lejos de los 38 necesarios para continuar el trámite. El resultado confirmó la fragmentación del Congreso y la dificultad persistente para construir mayorías calificadas en asuntos de alto calibre político. Más allá del marcador final, el episodio abrió un espacio para reflexionar sobre las implicaciones internas y externas de someter a debate una figura históricamente protegida por el orden constitucional.
Advertencias desde el oficialismo sobre el impacto institucional
En ese contexto, la diputada oficialista Ada Acuña tomó la palabra para advertir sobre los efectos que, a su criterio, puede generar este tipo de decisiones en la salud democrática del país. Señaló que el país se enfrenta a un momento que exige mesura y análisis profundo, más allá de posiciones ideológicas o coyunturas políticas.
La inmunidad presidencial y un escenario inédito desde 1949
Acuña recordó que desde la promulgación de la Constitución de 1949 y hasta el año 2024, Costa Rica nunca había enfrentado un intento formal de levantar la inmunidad a un presidente en ejercicio. Este hecho, subrayó, convierte el escenario actual en un episodio excepcional, con implicaciones que trascienden un simple trámite legislativo.
Polarización, desgaste social y confianza ciudadana en juego
La legisladora planteó que el debate sostenido en el tiempo podría contribuir al desgaste de la confianza ciudadana en las instituciones democráticas, así como a una polarización social innecesaria. A su juicio, se estaría promoviendo un clima de confrontación que fatiga a una población que históricamente ha apostado por la estabilidad y el diálogo como pilares del sistema democrático.
La mirada internacional y el valor de la imagen país
Uno de los ejes centrales de su intervención giró en torno a la proyección internacional de Costa Rica. El país ha construido, durante décadas, una reputación basada en la solidez institucional, el respeto al derecho internacional, la abolición del ejército y un fuerte compromiso con los derechos humanos. Para Acuña, exponer al país a escenarios de alta tensión política podría afectar esa imagen cuidadosamente construida.
Riesgos económicos y señales hacia socios estratégicos
Según advirtió, una percepción de inestabilidad política puede generar inquietud en organismos internacionales, socios comerciales y aliados estratégicos como Estados Unidos y la Unión Europea. Además, podría traducirse en incertidumbre para inversionistas, aumento del riesgo país y un eventual encarecimiento del financiamiento externo, con impactos directos sobre la economía nacional.
Un Congreso fragmentado y sin mayorías claras
La votación reflejó nuevamente la dificultad del actual Congreso para articular consensos en temas de alto impacto. La dispersión de fuerzas políticas y la falta de mayorías calificadas han convertido decisiones clave en procesos prolongados y altamente polarizados, lo que incrementa la tensión institucional.
Más allá del resultado: las consecuencias que persisten
Aunque la moción para levantar la inmunidad presidencial no alcanzó los votos necesarios, el debate deja huellas que van más allá del resultado inmediato. El episodio reabre la discusión sobre los límites del control político, la responsabilidad institucional y la necesidad de preservar la confianza ciudadana y la imagen internacional de Costa Rica en un contexto político cada vez más complejo.


