Texas aprobó una de las transformaciones educativas más comentadas de los últimos años en Estados Unidos y la medida ya está provocando discusiones dentro y fuera del país. A partir de 2030, millones de estudiantes de escuelas públicas deberán incluir historias bíblicas y otros textos específicos dentro de sus lecturas obligatorias.
La decisión fue aprobada por la Junta Estatal de Educación y modifica de forma importante la manera en que se impartirán las materias relacionadas con inglés, literatura y estudios sociales en uno de los estados con mayor población estudiantil de Estados Unidos.
La medida alcanzará a más de cinco millones de estudiantes y representa un cambio significativo en la estructura tradicional del sistema educativo texano.
Un giro en las lecturas dentro de las aulas
Hasta ahora, los centros educativos tenían mayor flexibilidad para seleccionar parte del material utilizado durante el año lectivo. Bajo el modelo anterior, las escuelas debían incorporar al menos una obra autorizada por las autoridades educativas para cada nivel académico.
Con las nuevas reglas, la dinámica cambia completamente. Cada grado contará con una lista definida de textos que deberán ser leídos en su totalidad por los estudiantes.
Entre los materiales incluidos aparecen adaptaciones de historias bíblicas ampliamente conocidas. Los alumnos de primaria estudiarán relatos como David y Goliat, mientras que estudiantes de niveles superiores tendrán contacto con historias como Adán y Eva y otros pasajes extraídos de las Escrituras.
Además de estos contenidos, el programa incorpora obras consideradas fundamentales para la historia y la cultura estadounidense, incluyendo discursos históricos y textos literarios clásicos.
La reforma educativa también modifica la enseñanza de historia
Los cambios no se limitan únicamente a literatura y comprensión lectora.
La reforma aprobada incluye ajustes importantes en los cursos de estudios sociales, donde las autoridades buscan aumentar el protagonismo de la historia de Texas y de Estados Unidos.
Dentro de las modificaciones anunciadas también destacan:
- Mayor presencia de acontecimientos históricos estadounidenses.
- Reducción de contenidos vinculados con culturas y procesos históricos internacionales.
- Eliminación del curso «Culturas del Mundo» en sexto grado.
- Incremento del contenido relacionado con el estudio del comunismo.
Las autoridades que respaldan el proyecto sostienen que comprender textos religiosos como la Biblia ayuda a entender elementos fundamentales de la cultura occidental y parte de la formación histórica de Estados Unidos.
Debate sobre religión y educación pública
La aprobación de la iniciativa abrió una discusión que toca temas sensibles relacionados con educación, religión y libertad académica.
Diversos docentes, organizaciones civiles y representantes de comunidades religiosas expresaron preocupaciones sobre el alcance que podría tener la medida.
Uno de los puntos más debatidos gira alrededor de la participación del Estado en contenidos asociados a creencias religiosas específicas dentro de instituciones públicas.
Incluso dentro del propio grupo político que impulsó parte de los cambios surgieron diferencias. Algunos integrantes señalaron cuestionamientos legales relacionados con posibles interpretaciones constitucionales sobre separación entre Estado y religión.
Padres de familia y representantes de distintas comunidades religiosas también han expresado inquietudes sobre la posibilidad de que algunos grupos consideren que determinadas creencias reciben un tratamiento preferencial dentro del sistema educativo.
Texas mantiene una tendencia de cambios recientes
La reforma forma parte de una serie de decisiones adoptadas en los últimos años por las autoridades estatales relacionadas con el entorno educativo.
Entre otras medidas recientes destacan autorizaciones para incorporar capellanes dentro de centros educativos, incentivos para escuelas que adopten programas con contenidos religiosos y la aprobación para exhibir los Diez Mandamientos en las aulas.
Especialistas en educación consultados por medios estadounidenses consideran que un sistema estatal con lecturas obligatorias tan específicas representa un modelo poco común dentro del país, ya que históricamente las decisiones sobre libros y contenidos han permanecido en manos de distritos escolares o profesores.
La nueva estructura entrará en vigor oficialmente a partir del año 2030 y podría convertirse en uno de los cambios educativos más observados en Estados Unidos durante los próximos años.


