La capital de Ucrania vivió una de sus madrugadas más intensas desde el inicio de la invasión rusa, luego de un ataque aéreo masivo que dejó al menos ocho personas fallecidas y decenas de heridos en distintos sectores de Kiev.
La ofensiva rusa, ejecutada con cientos de drones y decenas de misiles, golpeó edificios residenciales, infraestructura civil y espacios públicos, en un momento donde las posibilidades de avanzar hacia negociaciones de paz vuelven a deteriorarse.
Durante varias horas, las sirenas antiaéreas dominaron la madrugada mientras miles de residentes buscaban refugio en estaciones de metro y sótanos de edificios.
Ataque masivo sobre la capital ucraniana
La fuerza aérea de Ucrania informó que Rusia lanzó 675 drones de ataque y 56 misiles, concentrando gran parte de la ofensiva sobre Kiev.
Según las autoridades ucranianas, los sistemas de defensa lograron interceptar la mayoría de los proyectiles, aunque varios impactos provocaron daños importantes en más de 20 puntos de la ciudad.
Entre los sitios afectados se encuentran edificios de apartamentos, una escuela, una clínica veterinaria y otras instalaciones civiles.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, confirmó que alrededor de 40 personas resultaron heridas, incluidos dos menores de edad.
Las escenas posteriores al ataque reflejaron la magnitud de la ofensiva. Equipos de rescate trabajaron entre estructuras colapsadas mientras familiares buscaban a personas desaparecidas entre los escombros.
“Todo ardía. La gente gritaba y pedía ayuda”, relató uno de los vecinos afectados tras salir de un edificio destruido parcialmente por las explosiones.
Zelenski pide más presión internacional
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, aseguró que la ofensiva demuestra que Moscú no tiene intención inmediata de poner fin al conflicto.
El mandatario pidió a los aliados occidentales no permanecer en silencio ante el ataque y reclamó un mayor respaldo internacional para fortalecer la defensa aérea ucraniana.
Desde Europa, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, condenó la ofensiva y afirmó que Rusia “se burla abiertamente” de los esfuerzos diplomáticos impulsados en las últimas semanas.
Nuevo golpe a las negociaciones
El ataque representa un duro revés para las expectativas de desescalada que surgieron tras la reciente tregua temporal anunciada por el presidente estadounidense, Donald Trump.
Ese alto el fuego de tres días coincidió con las celebraciones en Moscú por el aniversario de la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial, pero estuvo marcado por acusaciones mutuas de incumplimientos.
Tras finalizar la tregua, tanto Rusia como Ucrania retomaron rápidamente los ataques con drones de largo alcance.
El Kremlin reiteró además su postura de que no habrá negociaciones amplias mientras Ucrania no retire completamente sus tropas del Donbás, región parcialmente ocupada por fuerzas rusas.
Kiev rechaza esa exigencia y sostiene que aceptar esas condiciones equivaldría a ceder territorio y aceptar una derrota política y militar.
Tensión internacional y guerra prolongada
La ofensiva ocurrió además mientras los presidentes de Estados Unidos y China sostenían reuniones de alto nivel en Pekín, un contexto que funcionarios ucranianos consideran simbólicamente relevante.
Analistas internacionales señalan que Rusia busca mantener presión militar constante para fortalecer su posición antes de cualquier eventual negociación futura.
La guerra, iniciada en 2022 tras la invasión ordenada por Vladimir Putin, continúa siendo el conflicto más grave en Europa desde la Segunda Guerra Mundial y ha dejado cientos de miles de muertos, millones de desplazados y amplias zonas destruidas en territorio ucraniano.


