Durante años, su nombre no figuró en titulares ni en expedientes públicos. Sin embargo, la reciente apertura de nuevos archivos federales volvió a poner sobre la mesa uno de los capítulos más sensibles del caso de Jeffrey Epstein: el destino de su millonaria herencia. En medio de ese proceso emergió una figura hasta ahora desconocida para la opinión pública, Karyna Shuliak, una joven odontóloga que terminó recibiendo más dinero que cualquier integrante de la familia del financista.
La documentación desclasificada muestra que Shuliak fue incluida como principal beneficiaria en el testamento firmado por Epstein apenas dos días antes de su muerte en prisión, en agosto de 2019. El dato llamó la atención no solo por la magnitud de la suma asignada, sino por el vínculo personal que ambos mantenían y que se manejó con total hermetismo mientras el empresario estaba con vida.
De Europa del Este a un círculo de poder en Estados Unidos
Karyna Shuliak nació en Bielorrusia y emigró a Estados Unidos en 2009. De acuerdo con registros citados en los archivos judiciales, cursó estudios de odontología en la Universidad de Columbia, aunque nunca llegó a ejercer la profesión. Personas cercanas a Epstein aseguraron que gran parte de su formación académica y su manutención fueron cubiertas directamente por él.
El vínculo entre ambos se habría consolidado entre 2010 y 2012. Aunque nunca se presentó públicamente como pareja formal, Shuliak acompañaba al financista de manera constante, tanto en compromisos privados como en desplazamientos internacionales. Esa cercanía le valió el apodo de “la inspectora”, según relatan antiguos colaboradores del empresario.
Entre los beneficios económicos que Epstein habría otorgado a Shuliak destacan el pago de tratamientos médicos para su madre y el financiamiento parcial de la vivienda familiar en Minsk, capital de Bielorrusia. También viajaba con frecuencia en el jet privado del magnate y estuvo presente el día de su arresto, en julio de 2019, en un aeropuerto de Nueva Jersey.
La última conversación antes de la muerte
Uno de los elementos que más peso tiene en los expedientes es que Shuliak fue la última persona registrada que habló con Epstein antes de que este fuera hallado muerto en su celda. Ese detalle reforzó el interés de los investigadores en su rol dentro del entorno íntimo del financista, aunque no figura como imputada ni señalada en los procesos penales.
Dos días antes de fallecer, Epstein firmó un testamento de 32 páginas en el que dejó estipulado que Shuliak recibiría al menos 100 millones de dólares, además de una parte sustancial de sus bienes materiales. En ese documento también dejó constancia de su intención de casarse con ella y de obsequiarle un anillo de diamantes de 33 quilates.
Un reparto que generó tensiones familiares
El testamento, conocido como el “Fideicomiso de 1953” —en referencia al año de nacimiento de Epstein—, forma parte de casi tres millones de páginas de archivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos que fueron liberadas recientemente. En él se detalla cómo se repartiría un patrimonio que, al momento de su muerte, se estimaba en unos 600 millones de dólares, aunque valoraciones judiciales posteriores lo redujeron a cerca de 120 millones.
Además de Shuliak, aparecen como beneficiarios principales el abogado personal de Epstein, Darren Indyke, con 50 millones de dólares, y su contador de confianza, Richard Kahn, con 25 millones. Ambos figuran como coejecutores de la herencia. Otros nombres, en su mayoría censurados, incluyen a su hermano Mark Epstein y a Ghislaine Maxwell, condenada en 2021, quienes tendrían asignados montos significativamente menores.
La distribución planteada provocó incomodidad y disputas dentro del círculo familiar, al evidenciar que la mayor tajada quedaba en manos de una persona ajena al núcleo de sangre del financista. A esto se suma que más de 100 millones de dólares del patrimonio fueron destinados a compensaciones para víctimas, mientras continúan las discusiones sobre el valor real de algunas inversiones que Epstein mantenía ocultas o subvaloradas.
Según declaraciones judiciales del abogado de la sucesión, Daniel Weiner, ningún beneficiario recibirá fondos hasta que se cubran por completo todas las deudas y reclamaciones pendientes, incluidas las indemnizaciones a las mujeres que denunciaron abusos por parte del empresario.


