Un viaje turístico para recibir el Año Nuevo en Nápoles terminó convirtiéndose en una cadena de emergencias médicas para un joven italiano de 24 años, cuya celebración acabó marcada por decisiones que derivaron en lesiones permanentes. La ciudad del sur de Italia, conocida por sus festejos intensos y el uso extendido de pirotecnia en espacios públicos, fue el escenario de una noche que pasó de la euforia al drama en cuestión de horas.

El visitante, residente de Roma, ingresó por primera vez a un centro médico durante la madrugada del 1.º de enero tras manipular un petardo de gran potencia. La detonación le causó la amputación traumática de tres dedos de una mano, lo que obligó a los médicos a intervenir de inmediato para controlar la hemorragia y estabilizarlo. Tras recibir atención de urgencia, fue dado de alta pocas horas después.

Según medios italianos, el joven manifestó que su intención era vivir el Año Nuevo “como solo se celebra en Nápoles”, una frase que refleja la cultura de festejos sin restricciones que cada año genera decenas de heridos por pólvora en distintas ciudades del país. Aunque las autoridades locales suelen emitir advertencias y restricciones, el uso informal de fuegos artificiales continúa siendo una práctica común.
Lejos de regresar a un entorno seguro tras la primera hospitalización, el joven volvió a reunirse con sus amigos y decidió continuar con la celebración. Con la mano vendada y con movilidad reducida, encendió una batería pirotécnica colocada en el suelo. En circunstancias que aún no están del todo claras —ya sea por una falla del artefacto o por una manipulación inadecuada— uno de los cohetes salió desviado y le impactó directamente en el rostro.
El segundo traslado a emergencias fue mucho más grave. El paciente presentaba lesiones faciales severas y un ojo con daño irreversible producto del impacto. Permaneció internado hasta la mañana siguiente y, tras recibir el alta, fue trasladado de regreso a Roma por sus padres. El saldo final de la noche fue la pérdida de un ojo, además de las amputaciones sufridas horas antes.
El caso se suma a una larga lista de accidentes asociados al uso de pirotecnia durante celebraciones de fin de año en Europa, donde los servicios de emergencia suelen reforzar personal ante el aumento de incidentes relacionados con explosivos artesanales y fuegos artificiales de alto poder.


