El atacante de Manhattan: un joven de 27 años cruzó el país armado antes de desatar una masacre en Nueva York
La ciudad de Nueva York vivió este lunes por la noche una de sus jornadas más trágicas del año cuando un joven armado, identificado como Shane Devone Tamura, de 27 años, abrió fuego dentro de un edificio en pleno Midtown Manhattan, dejando al menos cuatro personas muertas —incluido un oficial de policía— y una víctima más gravemente herida, antes de quitarse la vida.
El hecho ocurrió pasadas las 6:20 p.m., hora local, cuando el agresor descendió de un vehículo negro que había estacionado frente a un rascacielos comercial. Armado con un rifle de asalto, ingresó directamente al vestíbulo del edificio, donde asesinó al agente policial Didarul Islam, de 36 años, quien intentó contener la situación.
El tiroteo siguió con el ataque a una mujer y un guardia de seguridad. Luego, Tamura tomó un ascensor hasta el piso 33, donde siguió disparando hasta quitarse la vida con un disparo en el pecho, según confirmó la comisionada del Departamento de Policía de Nueva York, Jessica Tisch.
¿Quién era Shane Tamura?
Originario de Las Vegas, Nevada, Shane Devone Tamura conducía solo desde el oeste de Estados Unidos hasta la costa este, una travesía de más de 3,500 kilómetros, para ejecutar el que ya es catalogado como el tiroteo masivo número 254 en lo que va del 2025, según datos de Gun Violence Archive.
La policía neoyorquina encontró en su vehículo municiones, cargadores de arma de fuego, medicamentos psiquiátricos prescritos a su nombre, y una licencia de porte de armas oculta vigente hasta 2027, emitida en el estado de Nevada.
De momento, las autoridades investigan qué motivó el ataque, aunque ya se confirmó que Tamura tenía un historial documentado de trastornos de salud mental. Se presume que actuó solo y que el ataque no tenía como objetivo específico a las empresas dentro del edificio, que incluye sedes de la NFL, Blackstone y KPMG.
El saldo de la tragedia
Además del agente asesinado, otras tres personas —dos mujeres y un hombre— fallecieron por heridas de bala. Una quinta víctima permanece en estado crítico, según detalló el alcalde Eric Adams, quien calificó el suceso como “un acto de violencia con armas completamente injustificable”.
“Cinco personas inocentes fueron baleadas, y hemos perdido cuatro vidas, incluyendo a un miembro valiente del NYPD que dio su vida cumpliendo su deber”, expresó Adams durante una conferencia de prensa.
Las armas y la salud mental en el debate
Este tiroteo reaviva el debate sobre el acceso a armas en Estados Unidos, especialmente en manos de personas con historial psiquiátrico. Las autoridades estadounidenses han señalado que, si bien Tamura tenía permiso legal de portar armas, también era usuario de medicamentos psiquiátricos, lo cual debería haber sido motivo para una revisión más estricta de su capacidad legal de poseer armamento de alto calibre.
El incidente también pone el foco sobre las medidas preventivas en edificios corporativos de alta afluencia, ya que el atacante logró ingresar sin mayores obstáculos, cargando un arma larga en plena hora pico en Manhattan.
Una tendencia preocupante
Según cifras oficiales, en lo que va del año, más de 250 tiroteos masivos han dejado miles de víctimas en suelo estadounidense. La mayoría de estos ataques involucran armas compradas legalmente. Organizaciones como Brady United y Everytown for Gun Safety insisten en que el Congreso debe actuar para frenar la espiral de violencia armada.
En Costa Rica, aunque los niveles de violencia con armas no se comparan con los de EE.UU., sí ha habido un aumento preocupante en la tenencia y uso ilegal de armas de fuego en los últimos años. Expertos locales sostienen que las políticas públicas deben fortalecer el control, la prevención y la atención en salud mental, antes de que se reproduzcan escenarios similares en la región.


