Un crimen que estremece a Argentina: nieto asesinado de cinco disparos por su abuelo, quien lo llamó “lacra”
A casi un mes del violento asesinato de Brian Verna, un joven de 29 años que murió tras recibir cinco balazos de su propio abuelo, la investigación revela detalles escalofriantes que sacuden no solo a la ciudad de Bahía Blanca, sino a toda la opinión pública argentina.
El autor del crimen es Domingo Verna, un exmilitar retirado que, según declaraciones recogidas en el expediente, disparó con frialdad y, tras el hecho, pronunció una frase que heló la sangre de los presentes: “Maté a la lacra”. Así lo afirmó el abogado de la familia de la víctima, Ignacio Yazyi, quien ahora impulsa un cambio de carátula en la causa judicial para que el hecho sea considerado homicidio agravado por el vínculo, una figura penal mucho más severa.
Violencia familiar prolongada
El caso no se limita a un momento de tensión desbordada. Según la defensa de la madre de Brian, la relación entre abuelo y nieto estaba marcada por años de conflictos, sometimiento psicológico, amenazas y hasta manipulaciones financieras. Domingo —quien fungió como una figura paterna para el joven— mantenía un control rígido sobre él, lo extorsionaba con deudas, lo humillaba y lo presionaba constantemente con la amenaza de dejarlo en la calle.
“El vínculo era completamente tóxico. Trabajaban juntos, pero era una relación desequilibrada. El abuelo le prestaba dinero y luego lo reclamaba con intereses. Lo vivía vigilando y manipulando emocionalmente”, detalló Yazyi en declaraciones al medio La Brújula 24.
Premeditación y desprecio
El asesinato ocurrió el 13 de junio y, según los testimonios, no fue un impulso descontrolado sino un acto fríamente planificado. Luego de una discusión, Brian regresó a la casa de su abuelo, donde, según testigos, recibió los cinco disparos. No hubo intento de auxilio. La única que llamó a la ambulancia fue la pareja del joven, quien también declaró que escuchó al abuelo confesar sin remordimientos: “Maté a la lacra”.
Yazyi sostiene que el imputado sabía perfectamente lo que hacía: “Es un hombre entrenado, que manejaba armas con conocimiento militar. No hubo miedo, hubo cálculo”, explicó.
Un imputado que sigue libre
Lo que más ha indignado a la familia y a gran parte de la comunidad es que, pese a la gravedad del hecho, Domingo Verna permanece en libertad. La Fiscalía argumentó que actuó en “exceso de legítima defensa” y tomó en cuenta su edad para evitar una detención preventiva. Sin embargo, la defensa de la víctima cuestiona duramente esa decisión y apunta a que el crimen fue completamente evitable.
“Creemos que no hubo una amenaza real ese día. Brian no ingresó a la casa con un arma, ni representaba un peligro inminente. El abuelo lo estaba esperando y cumplió su amenaza de matarlo, como había advertido horas antes”, explicó el abogado.
Una comunidad en vilo
La causa avanza con nuevos testimonios, pero muchos vecinos y familiares se niegan a declarar por miedo. La hija del imputado, madre de la víctima, también ha manifestado sentirse vigilada, ya que el acusado tiene cámaras que apuntan directamente a su vivienda, ubicada frente a la suya. “Hay un clima de intimidación constante”, denunció el abogado.
Mientras la familia exige justicia, la sociedad argentina observa con atención y preocupación el desarrollo de este caso, que pone sobre la mesa temas como la violencia intrafamiliar, el poder de las armas en manos de civiles entrenados y las debilidades del sistema judicial para responder ante hechos tan crueles como este.


