Un fuerte debate sacude a la opinión pública japonesa luego de que se revelara que la plataforma de comercio en línea Mercari permitió durante años la venta de ecografías fetales y pruebas de embarazo alteradas, con fechas y nombres editables. Estas imágenes eran utilizadas para engañar a hombres, haciéndoles creer que serían padres, en lo que ya se conoce como una modalidad de fraude emocional y financiero.
Una práctica conocida como ninshin sagi
En Japón, este tipo de engaño tiene nombre: ninshin sagi, que se refiere a casos donde una mujer finge un embarazo para obtener dinero o manipular a su pareja. Aunque no es un fenómeno nuevo, la digitalización y la facilidad de venta por internet lo han multiplicado.
La alarma surgió a finales de agosto, cuando un usuario de la red social X denunció que en Mercari se ofrecían ecografías editables por menos de 15 dólares. El caso se viralizó y cientos de internautas alertaron que esas imágenes podrían usarse para “amenazar a novios” o forzar a hombres a asumir una falsa paternidad.
La respuesta de Mercari
Ante la presión mediática, Mercari anunció que a partir del 1 de septiembre de 2025 prohibirá oficialmente la venta de este tipo de productos. La compañía informó que utilizará inteligencia artificial (IA) para detectar y eliminar automáticamente publicaciones relacionadas, al tiempo que pidió a sus usuarios retirar los anuncios existentes.
El problema, sin embargo, no es reciente. Desde 2018 circulaban denuncias en foros japoneses sobre la comercialización de ecografías con información alterada, pero fue hasta ahora que el tema alcanzó dimensión internacional.
Riesgos más allá del fraude
Expertos en seguridad digital advirtieron que el caso refleja un problema mayor: la exposición excesiva de información personal en internet. Publicar fotos de ecografías en redes sociales, práctica conocida como “sharenting”, puede abrir la puerta a riesgos como robo de identidad digital, fraudes o incluso secuestro virtual de menores.
La investigadora Valeska Berg, autora de un estudio en 2024 sobre este tema, explicó:
“Cuando los padres publican ecografías, ya están creando una huella digital del niño antes de su nacimiento. Esa información puede ser usada por terceros para suplantar identidades o fabricar engaños”.
Un problema global
Aunque el escándalo estalló en Japón, especialistas aseguran que la práctica no es exclusiva de ese país. En América Latina y Costa Rica, por ejemplo, también circulan casos de falsificación de pruebas de embarazo para chantajes, especialmente en redes sociales. La diferencia es que en Japón se logró montar un mercado organizado, con precios estandarizados y venta masiva en línea.
La pregunta ahora es si la prohibición de Mercari será suficiente para contener un problema que, según expertos, ya se ha trasladado a otras plataformas y foros clandestinos.


