En una serie de misivas obtenidas por el medio MILENIO, Joaquín Guzmán Loera asegura que teme ser envenenado y describe un régimen de aislamiento extremo que lo está llevando al colapso mental y físico. Sus abogados buscan relajar las condiciones de su encarcelamiento.
En una serie de cartas inéditas, el infame narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán describe un panorama desolador de su vida en la prisión de supermáxima seguridad ADX Florence, en Colorado. Asegura estar “al borde de la locura”, denuncia ser víctima de tortura psicológica y física, y afirma que teme por su vida.
Las cartas, que forman parte de una queja legal para modificar sus condiciones de reclusión, emergen en un momento relevante para Costa Rica, días después de que se aprobara la extradición del exmagistrado Celso Gamboa hacia Estados Unidos.
Miedo a ser envenenado y un aislamiento “siniestro”
A cinco años de haber iniciado su condena a cadena perpetua, “El Chapo” detalla una existencia marcada por el tormento. Entre sus denuncias más graves, asegura que sus captores lo quieren muerto, posiblemente “envenenado”, y describe ser despertado varias veces por la noche por un flujo de aire caliente o “gas” que le provoca palpitaciones.
El exlíder del Cártel de Sinaloa se queja de un confinamiento extremo que le permite salir de su celda apenas tres horas por semana. Afirma que ha experimentado depresión, pérdida de memoria y ansiedad por la privación del sueño y el aislamiento, pero se le ha negado el acceso a terapia. Además, denuncia que sufre burlas de los guardias, quienes lo visten con un overol enorme “como un payaso” durante las visitas de su abogada.
Sin poder despedirse de su madre
El aislamiento, según las cartas desde la prisión, se extiende a su familia. En 2024, solo pudo realizar una llamada telefónica con sus hijas gemelas. El punto más doloroso, relata, fue no poder despedirse de su madre, quien falleció en diciembre de 2023. Debido al corte de comunicaciones y a la negación de visas, no estuvo “completamente al tanto” de su delicado estado de salud.
Guzmán Loera, quien en el pasado fue acusado de ordenar atroces actos de tortura, ahora suplica que se detenga lo que califica como un “gran abuso de poder” en su contra. Para mantenerse cuerdo, afirma que está intentando aprender inglés.


