El príncipe Enrique de Inglaterra ha confesado que, durante una época de su vida, recurrió a las drogas y el alcohol “como una forma de escape” del dolor que sentía tras las muerte de su madre Diana y su encaje en la familia real británica.
En una nueva serie documental titulada The me you can’t see (Lo que no puedes ver de mí), que ha creado junto con la famosa presentadora estadounidense Oprah Winfrey, Enrique comparte detalles de cómo fue su vida con los Windsor tras la muerte de su madre, especialmente los primeros años de su juventud, y su lucha por mantener su estabilidad metal.
“Estaba dispuesto a beber, estaba dispuesto a tomar drogas, estaba dispuesto a intentar hacer las cosas que me hacían sentir menos como me sentía”, le confiesa en el documental a Winfrey, que ha emitido su primer capítulo en la plataforma Apple TV.
“Poco a poco me di cuenta de que, está bien, no estaba bebiendo de lunes a viernes, pero probablemente bebería el equivalente a una semana en un solo día, un viernes o un sábado, por la noche. Y estaba bebiendo, no porque lo disfrutara, sino porque estaba tratando de enmascarar algo”, precisa.
En la charla revela también que la época más feliz de su vida fueron los 10 años que estuvo en el Ejército “porque no había un trato especial por ser miembro de la realeza”, y que sufrió abusos de su padre, Carlos de Gales, cuando era niño. Además, en una ocasión, su padre lo amenazó a él y a su hermano de que sufrirían los mismos problemas que había padecido.
“Solo porque hayas sufrido, eso no significa que tus hijos tengan que sufrir. Debería ser todo lo contrario. Si sufrió, haga todo lo posible para asegurarse de que, independientemente de las experiencias negativas que haya tenido, pueda corregirlas para sus hijos’, afirmó el duque de Sussex.


