Seis años de incertidumbre llegaron a su fin en Gales con una noticia devastadora: los restos hallados cerca de una presa en Brecon Beacons fueron identificados como los de Jordan Moray, un joven deportista cuya desaparición en 2019 conmocionó a su comunidad.
El caso había despertado especial atención desde el primer momento. Jordan, de 32 años, fue reportado como desaparecido luego de que familiares encontraran su apartamento en Cwmbach con la PlayStation encendida, la puerta sin seguro y el teléfono móvil en el interior. Aquella escena desconcertante alimentó todo tipo de hipótesis y mantuvo viva la esperanza de que aún pudiera estar con vida.
Una búsqueda que se extendió por años
La policía clasificó oficialmente el hecho como una desaparición el 2 de agosto de 2019. Desde entonces, equipos de rescate, drones, perros rastreadores y voluntarios participaron en múltiples operativos en la zona, pero ninguno logró ubicar al joven.
En 2023, el caso recobró notoriedad tras aparecer en un programa de investigación de Channel Five, lo que generó nuevas expectativas entre la familia. Sin embargo, pese a la difusión mediática, no surgieron pistas relevantes.
Incluso las autoridades llegaron a sugerir que Jordan podría estar viviendo “fuera del sistema”, al no registrarse movimientos en sus cuentas bancarias ni tarjetas, algo que hizo crecer la angustia de sus allegados.
El hallazgo en Brecon Beacons
El giro definitivo ocurrió el 29 de agosto de 2025, cuando un excursionista encontró restos humanos en un área montañosa cercana a una presa. Semanas después, pruebas forenses confirmaron que correspondían a Jordan Moray.
La Policía de Gales del Sur aclaró que no existen indicios de un hecho criminal y que la muerte no es tratada como sospechosa, aunque el informe final aún está en proceso.
El adiós de la familia
La noticia fue compartida públicamente por Josh Moray, hermano del deportista, quien expresó en redes sociales la mezcla de dolor y alivio que siente su familia:
“Fue una gran pérdida en mi vida y siempre lo será. Ahora mis padres podrán enterrarlo. Te quiero, Jordan. Deseo volver a verte algún día, hermanito”.
Jordan, que este año habría cumplido 38 años, era recordado por sus seres queridos como un hombre apasionado por el deporte y muy unido a su familia. Para ellos, aunque el desenlace es doloroso, poder darle sepultura significa cerrar un capítulo marcado por la incertidumbre y la angustia.


