En medio de los bombardeos, un médico recorre Ucrania en una ambulancia rosa para cuidar la salud femenina
Mientras los combates continúan en el este de Europa, una escena poco común se repite en varias aldeas ucranianas cercanas al frente de guerra: mujeres hacen fila, en silencio, frente a una ambulancia de colores vivos, a la espera de atención médica. En el interior, un médico con la cabeza teñida de azul y amarillo —los colores de la bandera ucraniana— las espera para brindar un servicio esencial que ha escaseado desde que inició la invasión rusa: revisiones ginecológicas gratuitas.
Se trata del doctor Serhii Baksheiev, un obstetra-ginecólogo de 53 años que, desde 2022, ha transformado un vehículo eléctrico en una clínica móvil especializada en salud femenina, equipada con ultrasonido, instrumental quirúrgico básico y hasta una silla ginecológica color rosa intenso. Su misión, bautizada con el nombre simbólico de “El transbordador femenino”, le ha permitido realizar más de mil exámenes en comunidades rurales donde el sistema de salud ha colapsado.
Atención médica donde nadie más llega
Desde el inicio del conflicto armado, Ucrania ha sufrido más de 1.900 ataques directos a hospitales y centros de salud, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que ha dejado a miles de personas —especialmente mujeres— sin acceso a servicios básicos. En muchas de estas comunidades, la consulta con el doctor Baksheiev representa la primera visita médica en más de tres años.
“Esto no es un negocio, es una causa humanitaria. Vamos a donde no hay médicos ni hospitales. Lo hacemos por ellas, y es completamente gratis”, explicó el médico a medios internacionales.
Su labor va más allá de la medicina. Muchas de las mujeres atendidas han vivido el horror de los bombardeos, la pérdida de sus hogares o familiares, y cargan con traumas profundos. Para ellas, la consulta también se convierte en un espacio seguro donde pueden hablar y ser escuchadas. “Muchas vienen a contarnos cómo sus aldeas fueron atacadas. No solo somos doctores, también somos terapeutas”, señala Baksheiev.
Una crisis silenciosa: el cáncer ginecológico
Además de proveer servicios básicos, el equipo del doctor Baksheiev realiza colposcopias, un procedimiento vital para detectar cáncer cervical o de ovarios en etapas tempranas. En apenas dos días, pueden atender hasta 80 mujeres, muchas de ellas con diagnósticos que requieren atención urgente.
Según la organización FRIDA Ucrania, el 4 % de las pacientes evaluadas en estas visitas resulta con hallazgos de tumores malignos, una tasa alarmante que refleja tanto la falta de atención médica como el impacto prolongado del conflicto.
Los datos del Ministerio de Salud ucraniano muestran que desde 2020, las detecciones de cáncer ginecológico han disminuido entre un 10 % y 17 %, lo cual significa que muchas mujeres podrían estar en riesgo sin saberlo.
Reconstrucción y resistencia
A pesar del colapso del sistema sanitario en muchas zonas, el gobierno ucraniano ha logrado reparar al menos 960 centros de salud con apoyo de la OMS y organizaciones internacionales. Sin embargo, aún queda mucho por hacer, según la exministra de Salud, Ulana Suprún, quien advierte que el impacto de la guerra sobre la salud física y mental es una «bomba de tiempo».
“La gente vive en un estrés constante. El daño no es solo físico, sino también psicológico. Necesitamos estrategias de recuperación a largo plazo”, explicó la exfuncionaria, quien hoy trabaja en proyectos de salud pública desde el exterior.
Un médico con causa… y con cáncer
Pese a haber sido diagnosticado con cáncer en 2024, el doctor Baksheiev continúa trabajando como voluntario, recorriendo kilómetros por caminos bombardeados para atender a mujeres que no tienen otra opción. Su resiliencia y compromiso han sido reconocidos dentro y fuera de Ucrania, convirtiéndolo en un símbolo de esperanza en medio de la destrucción.
Su historia es también un llamado de atención: en los conflictos armados, el acceso a la salud femenina suele ser uno de los más golpeados, y sin atención, miles de vidas quedan expuestas no solo al fuego cruzado, sino también a enfermedades evitables.
¿Por qué debería importarnos desde Costa Rica?
Aunque la guerra parece lejana, la historia del doctor Baksheiev refleja la importancia de proteger los sistemas de salud en tiempos de crisis, algo que también aplica para países como el nuestro. Costa Rica, que se enorgullece de su cobertura médica, puede encontrar en esta historia inspiración para continuar fortaleciendo el acceso universal, especialmente en zonas rurales y a poblaciones vulnerables.
Además, pone sobre la mesa una realidad global: cuando las guerras destruyen hospitales y silencian diagnósticos, las consecuencias se miden en vidas que podrían haberse salvado.


