La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, no fue producto de la casualidad ni de un operativo improvisado. Fue el desenlace de meses de seguimiento estratégico, intercambio de información internacional y un movimiento personal que terminó siendo determinante.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reconoció públicamente la actuación de las Fuerzas Armadas tras el operativo que culminó con el abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las estructuras criminales más poderosas y violentas de América Latina.
Un seguimiento silencioso que se cerró en Tapalpa
De acuerdo con el general Ricardo Trevillo Trejo, la operación fue el resultado de una coordinación estrecha entre autoridades mexicanas y agencias internacionales como Interpol, Europol y el United States Northern Command.
El punto de quiebre ocurrió el 20 de febrero, cuando equipos de inteligencia lograron ubicar a un hombre de confianza ligado a una de las parejas sentimentales del capo. El seguimiento condujo hasta una instalación en Tapalpa, Jalisco. Un día después, la mujer abandonó el inmueble, pero se confirmó que el líder criminal permanecía en el sitio, resguardado por su círculo de seguridad.
Ese detalle —aparentemente doméstico— permitió ajustar los tiempos del operativo.
El enfrentamiento que marcó el final
El 22 de febrero se ejecutó la intervención militar. Según el reporte oficial, el círculo cercano de seguridad abrió fuego contra los efectivos. El enfrentamiento dejó ocho presuntos delincuentes fallecidos y el aseguramiento de armamento de alto poder, incluidos fusiles, dos lanzacohetes (uno tipo RPG y otro “blindicide”) y ocho vehículos.
En medio del caos, El Mencho intentó escapar hacia una zona boscosa. Fue localizado herido junto a dos escoltas.
Traslado bajo máxima tensión
Ante la gravedad de las lesiones, se inició una evacuación médica. Inicialmente se contempló un traslado dentro de Jalisco, pero las autoridades optaron por redirigir el operativo hacia la Ciudad de México vía Morelia, con el fin de evitar posibles reacciones violentas en Guadalajara.
Sin embargo, durante el trayecto, tanto el líder criminal como sus escoltas fallecieron.
Un capo con décadas en el crimen organizado
El historial de Oseguera Cervantes se remonta a la década de los 90, cuando inició su trayectoria en el Cártel del Milenio. Desde 2016 figuraba entre los más buscados por el gobierno de Estados Unidos, que incluso elevó en diciembre de 2024 la recompensa por información que condujera a su captura hasta los 15 millones de dólares.
La operación que culminó con su muerte representa uno de los golpes más significativos contra el CJNG en los últimos años, organización que había consolidado presencia en múltiples regiones de México y mantenía vínculos transnacionales.
El episodio evidencia cómo, en estructuras criminales de alto perfil, los movimientos personales pueden convertirse en puntos vulnerables cuando son observados bajo una lupa de inteligencia estratégica y cooperación internacional.


