En medio de cuestionamientos recientes y del regreso de Donald Trump al escenario internacional con fuertes críticas contra las vacunas de ARN mensajero, Pfizer publicó este martes los resultados de múltiples estudios para aclarar la relación entre su inmunizante contra el Covid-19, Comirnaty, y la miocarditis, un efecto adverso que ha generado debate desde la pandemia.
Qué dicen los datos
La farmacéutica reconoció que existe un riesgo de miocarditis, especialmente en hombres jóvenes dentro de los 14 días posteriores a la segunda dosis, pero enfatizó que se trata de un evento muy poco frecuente. Según un metaanálisis internacional, el riesgo de inflamación cardíaca es 42 veces mayor tras la infección por Covid que tras la vacunación.
Además, investigaciones realizadas en Estados Unidos, Francia, países nórdicos, Reino Unido y Australia muestran que los pacientes con miocarditis asociada a la vacuna suelen presentar cuadros más leves y con mejores resultados clínicos que aquellos con miocarditis causada por infecciones u otros factores.
Un estudio en Francia, que analizó a personas de 12 a 49 años hospitalizadas por miocarditis, concluyó que quienes desarrollaron la condición tras la vacuna tuvieron menos complicaciones cardiovasculares que los pacientes con miocarditis convencional.
En Inglaterra, con más de 42 millones de vacunaciones revisadas, se confirmó que el riesgo de hospitalización o muerte por esta condición es más alto después de contraer Covid que tras vacunarse.
Seguimiento a largo plazo
Uno de los trabajos financiados por la FDA en EE. UU. siguió a 333 personas con miocarditis postvacunal durante casi seis meses y encontró resultados “tranquilizadores”: no hubo muertes ni necesidad de trasplantes cardíacos. En Australia, un estudio de 18 meses con 256 pacientes reveló un panorama similar, con bajas tasas de hospitalización y mejoría progresiva de la salud.
Contexto y debate
El anuncio de Pfizer llega en un clima de escepticismo hacia las vacunas de ARNm, marcado por narrativas políticas y la difusión de desinformación. Sin embargo, la mayoría de las autoridades sanitarias coinciden en que los beneficios de la vacunación superan los riesgos, tanto en la prevención de hospitalizaciones como de muertes por Covid.
En Costa Rica, la vacuna de Pfizer fue la más aplicada durante la pandemia, tanto en adultos como en población pediátrica. Su disponibilidad permitió acelerar la cobertura nacional, especialmente en un contexto en el que los contagios y las muertes presionaban al sistema hospitalario.
El doctor Chris Boshoff, director científico de Pfizer, lo resumió así: “Si bien la infección por Covid puede suponer riesgos significativos, seguimos comprometidos con la vigilancia estrecha de posibles efectos adversos”.


