El gobierno de Cuba aseguró este jueves que está dispuesto a revisar la propuesta de ayuda humanitaria de 100 millones de dólares planteada por Estados Unidos, en medio de una de las peores crisis energéticas que enfrenta la isla en los últimos años.
El anuncio fue realizado por el canciller cubano Bruno Rodríguez, quien indicó que las autoridades cubanas evaluarán las condiciones del ofrecimiento presentado por la administración del presidente Donald Trump.
“Estamos dispuestos a escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría”, escribió Rodríguez en la red social X.
La propuesta estadounidense surge en un contexto de fuertes apagones que afectan a gran parte del territorio cubano y que han provocado crecientes quejas ciudadanas por las extensas horas sin electricidad.
Ayuda condicionada a distribución por la Iglesia
El gobierno estadounidense confirmó el miércoles que la ayuda estaría condicionada a que la distribución se realice a través de la Iglesia católica y no directamente mediante instituciones estatales cubanas.
Washington sostiene que esta condición busca garantizar transparencia y que los recursos lleguen directamente a la población afectada por la crisis energética y el desabastecimiento.
Hasta el momento, las autoridades cubanas no han detallado si aceptarían ese mecanismo específico de distribución ni qué tipo de asistencia incluiría el paquete económico.
La propuesta marca un nuevo episodio en la compleja relación entre ambos países, que en las últimas semanas ha estado marcada por fuertes cruces políticos debido a la situación económica de la isla.
Crisis energética golpea a millones de cubanos
Cuba atraviesa una severa emergencia eléctrica agravada por la escasez de combustible, el deterioro de sus plantas termoeléctricas y las dificultades para importar petróleo.
En varias provincias los apagones superan las 15 y hasta 19 horas diarias, afectando hogares, hospitales, comercios y servicios básicos.
El gobierno cubano responsabiliza en parte a las sanciones estadounidenses y a las restricciones impuestas sobre el suministro de combustible hacia la isla.
Por su parte, Estados Unidos sostiene que la crisis responde principalmente a problemas estructurales y de gestión económica interna.
En los últimos días se registraron protestas y cacerolazos en distintos sectores de La Habana y otras ciudades, donde vecinos manifestaron su frustración por la falta de electricidad y las difíciles condiciones de vida.
Tensión política y acercamientos limitados
Aunque las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos continúan siendo tensas, ambas naciones han mantenido algunos canales de comunicación abiertos.
La posibilidad de cooperación humanitaria aparece en medio de un escenario político complejo, marcado por acusaciones mutuas sobre el impacto de las sanciones económicas y la responsabilidad por el deterioro de las condiciones en la isla.
Mientras tanto, las autoridades cubanas continúan buscando alternativas para estabilizar el sistema eléctrico nacional y reducir la dependencia del combustible importado mediante proyectos de energía renovable, especialmente con apoyo de China y Rusia.


