Especialista advierte: el tipo de café que consumís puede marcar la diferencia en tu salud
El café forma parte de la rutina diaria de millones de personas, incluyendo Costa Rica, donde su consumo es casi parte de la identidad cultural. Sin embargo, no todas las formas de prepararlo o procesarlo ofrecen los mismos beneficios, y algunas incluso podrían generar efectos negativos en el organismo.
Así lo explica el nutricionista Carlos de Miguel, quien pone el foco en un tipo específico: el café torrefacto. Según el especialista, esta variante —procesada con azúcar durante el tostado— podría provocar respuestas inflamatorias en el cuerpo.
El detalle que cambia todo: cómo se procesa el grano
El punto clave no está en el café como tal, sino en su calidad y proceso de elaboración. El café natural, especialmente de buena procedencia, contiene compuestos como polifenoles y ácido clorogénico, conocidos por sus propiedades antioxidantes.
Estos elementos no solo benefician al sistema nervioso, sino que también se han vinculado con la reducción del riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
En contraste, el café torrefacto incorpora azúcar durante el tostado, lo que altera su composición y puede generar efectos menos favorables para la salud. Por eso, el experto recomienda evitarlo o al menos limitar su consumo.
¿Energía o inflamación? No es lo mismo
Uno de los errores más comunes es confundir la activación que produce la cafeína con una reacción inflamatoria. Mientras que la primera es temporal y se traduce en mayor alerta o concentración, la segunda puede manifestarse con síntomas más persistentes.
Entre ellos destacan la hinchazón abdominal, sensación de pesadez o molestias articulares, señales que podrían indicar que el cuerpo no está tolerando bien lo que se está consumiendo.
Cantidad y horario también importan
Más allá del tipo de café, la forma en que se consume también influye. El especialista sugiere mantener una ingesta moderada, entre dos y tres tazas al día, para evitar efectos como el aumento del cortisol, una hormona asociada al estrés.
Además, recomienda pequeños ajustes que pueden marcar diferencia en el bienestar diario:
- Esperar unos minutos después de despertar antes de tomar café.
- Hidratarse primero con agua.
- Evitar consumirlo en horas de la tarde para no afectar el sueño.
El descafeinado, una opción válida
Para quienes prefieren reducir la cafeína, el café descafeinado puede ser una alternativa interesante. De acuerdo con el especialista, este conserva gran parte de los compuestos beneficiosos, siempre que provenga de granos de calidad.
Al no estimular tanto el sistema nervioso, también podría ser una opción más amigable para personas sensibles a la cafeína o con problemas de descanso.
Una reflexión para el contexto costarricense
En un país reconocido mundialmente por la calidad de su café, este tipo de información cobra especial relevancia. Elegir productos bien procesados y conocer su origen no solo impacta el sabor, sino también la salud.
El mensaje es claro: el café no es el problema, sino cómo se produce y se consume. Una elección informada puede convertirlo en un aliado, mientras que una decisión poco cuidadosa podría tener efectos no deseados a largo plazo.


