Un brote de hantavirus detectado a bordo de un crucero internacional encendió las alarmas sanitarias tras dejar al menos tres personas fallecidas y varios casos bajo observación médica, en una ruta que conecta América del Sur con África.
La emergencia se originó en el buque MV Hondius, que realizaba un itinerario entre Ushuaia y Cabo Verde, con escalas en distintos puntos del Atlántico.
Casos graves y respuesta médica
De acuerdo con reportes oficiales, seis personas presentaron síntomas asociados a un síndrome respiratorio agudo. De ese grupo, tres fallecieron y una permanece en estado crítico en un hospital de Johannesburgo.
El primer caso fue un pasajero de 70 años que enfermó durante la travesía y murió a bordo. Posteriormente, su esposa también desarrolló síntomas y fue trasladada de emergencia, pero falleció días después en territorio sudafricano.
Autoridades sanitarias confirmaron además un caso positivo en laboratorio, mientras que otros continúan bajo investigación como sospechosos.
Intervención internacional
La Organización Mundial de la Salud informó que ya se activó un protocolo de respuesta coordinada entre varios países para contener el brote y evaluar su alcance.
Equipos médicos analizan la posibilidad de trasladar a otros pasajeros afectados a centros hospitalarios en Cabo Verde, donde podrían permanecer en aislamiento antes de definir el futuro del viaje.
El barco, con capacidad para cerca de 170 pasajeros y unos 70 tripulantes, se encontraba en las cercanías de Praia, capital del archipiélago africano, al momento de intensificarse las medidas sanitarias.
Qué es el hantavirus
El hantavirus es un grupo de virus que normalmente se transmite a humanos a través del contacto con roedores infectados, especialmente por exposición a su orina, heces o saliva.
Según el Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la transmisión entre personas es extremadamente poco común, lo que añade complejidad al análisis de este brote en un entorno cerrado como un crucero.
Un caso inusual en el mar
Especialistas coinciden en que este tipo de brotes en embarcaciones es poco frecuente, lo que ha llevado a reforzar la vigilancia epidemiológica en rutas marítimas internacionales.
El caso también pone sobre la mesa los desafíos de controlar enfermedades infecciosas en espacios confinados y con movilidad constante, donde la respuesta médica depende en gran medida de la coordinación entre países.
Mientras continúan las investigaciones, las autoridades sanitarias mantienen monitoreo activo sobre los pasajeros y tripulación, en un esfuerzo por evitar una mayor propagación del virus.


