sábado, 4 julio 2026
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Tras perder a su hijo, Tía Florita revela quién le ha dado fuerzas para seguir

A sus 98 años, doña Flora Sobrado Rothe —conocida por generaciones de costarricenses como Tía Florita— atraviesa uno de los momentos más duros de su vida: la pérdida de su hijo Carlos Echandi Sobrado. Sin embargo, ha sido el calor humano de miles de personas lo que le ha dado fuerzas para seguir adelante.

Carlos, quien tenía 69 años, falleció el pasado domingo luego de una complicada lucha contra un fallo renal que lo mantuvo internado durante más de una semana. Fue el segundo de los tres hijos de la querida chef costarricense y dejó atrás a su esposa Viviana Muñoz y a sus hijas Daniela y Bárbara.

Apenas unas horas después del deceso, Tía Florita compartió un mensaje de despedida en redes sociales, conmoviendo al país entero. Pero fue este miércoles cuando volvió a pronunciarse, esta vez para agradecer el masivo respaldo recibido por parte de familiares, amigos, medios y seguidores.

“Con el corazón profundamente conmovido, quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las miles de personas…”, escribió doña Flora en su cuenta de Facebook, dando testimonio del cariño que la ha rodeado en estos días tan dolorosos.

La reconocida cocinera reveló que esos gestos de solidaridad y amor han sido el motor que la mantiene en pie, como un bálsamo que ha ayudado a mitigar el sufrimiento por la ausencia de su hijo.

“Nos hemos sentido acompañados y sostenidos por el inmenso afecto que ustedes nos han brindado. Gracias por honrar su memoria y por rodearnos con tanta calidez”, expresó.

Tía Florita es una figura entrañable para muchas familias costarricenses, que crecieron viendo sus programas de cocina y siguiendo sus recetas. Hoy, ese mismo pueblo que aprendió con ella a preparar tamales, pan casero o arroz con leche, es el que ahora le devuelve un poco de todo lo que ella ha dado: consuelo, respeto y amor en un momento en que más lo necesita.

Su entereza ante el dolor demuestra, una vez más, que no importa cuán grande sea la pérdida, el cariño sincero puede convertirse en la fuerza más poderosa para sanar.

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