Aunque su especie suele evocar miedo o respeto, Morris conquistó corazones en la pantalla grande. Con más de 80 años de vida, este icónico cocodrilo se despidió tras una trayectoria cinematográfica que incluyó apariciones en decenas de películas y series. Su rostro (y mandíbula) fueron parte esencial de varias escenas que marcaron generaciones, incluyendo Happy Gilmore, la comedia que disparó la carrera de Adam Sandler en 1996.
El deceso de Morris fue confirmado por Jay Young, encargado de la Colorado Gator Farm, refugio donde el reptil pasó sus últimos años. Aunque su edad exacta es un misterio, se calcula que tenía entre 80 y 100 años, una longevidad extraordinaria que sorprendió incluso a sus cuidadores, quienes notaban cambios en su salud desde días atrás.
Una estrella con escamas y mucha historia
Morris llegó a Hollywood en 1975 midiendo cerca de 2,7 metros de largo. Durante tres décadas se convirtió en un verdadero actor animal, participando en producciones como Entrevista con el vampiro, Eraser, Dr. Doolittle 2, Alligator, Alligator II, Blues Brothers 2000, y hasta en programas de televisión como Night Court, Coach y en el show de Jay Leno, donde compartió escena con el conservacionista Steve Irwin.
Su retiro ocurrió en 2006, momento en que fue trasladado a Colorado para vivir en un entorno tranquilo, rodeado de otros animales rescatados. En sus más de 30 años de carrera dejó una huella que pocos animales lograron en el mundo del espectáculo.
El santuario que lo acogió
La granja donde vivía, ubicada en Colorado, empezó como una piscifactoría en los años 70, pero se transformó en un santuario de reptiles luego de que en 1987 introdujeran caimanes para controlar la población de peces muertos. En 1990 abrió sus puertas al público y hoy es hogar de cientos de animales exóticos, muchos de ellos rescatados de tráfico ilegal o situaciones de abuso.
Allí, Morris no solo fue un residente, sino una verdadera celebridad. “Era parte de nuestra familia”, comentó Jay Young, quien explicó que el cuerpo del cocodrilo será preservado como homenaje a su legado.
Un legado que trasciende la pantalla
En sus últimos días, Morris dejó de alimentarse y mostraba señales de envejecimiento avanzado. Para quienes trabajaban con él, no fue solo un animal de granja o un recurso cinematográfico: fue un compañero de vida. “Sabemos que puede parecer raro que uno se encariñe con un cocodrilo, pero todos nuestros animales son parte de esta familia”, dijo Young visiblemente afectado.



