En medio de un paseo por la paradisiaca playa Muertos, en la Península de Nicoya, la influencer costarricense Mimi Ortiz compartió fotos y videos en traje de baño, como lo haría cualquier turista disfrutando del mar y el sol. Sin embargo, una de esas imágenes desató polémica en redes sociales y una seguidora la cuestionó directamente por mostrar “de más”.
El comentario que encendió la mecha fue breve pero directo: “Todo muy bello… pero no acabo de entender la debilidad o la falta de demostrarle a alguien el”. Lejos de ignorarlo o eliminarlo, Mimi decidió contestar con firmeza y, además, con su característico sentido del humor.

“Doña Damaris, ¿qué le puedo decir? Estoy en la playa, me fui a lavar las manos, no había espejo y me tomé una foto para verme. ¡Me gustó y la compartí! Porque sí, tengo un señor culatzo y me siento orgullosa. Entreno todos los días, soy mamá, y muchas mujeres me dicen que las inspiro a cuidar su cuerpo sin dejar de ser auténticas”, expresó.
Con esta respuesta, Ortiz no solo defendió su derecho a mostrarse como se siente bien, sino que además aprovechó para visibilizar un mensaje más profundo: la autoestima, el empoderamiento femenino y la libertad de ser quienes somos, sin pedir permiso.

Como era de esperarse, las redes se dividieron. Mientras una parte del público aplaudió su actitud y valentía, otra mantuvo una postura crítica, cuestionando los límites entre la libertad de expresión y la exposición personal en plataformas digitales.
A pesar de los comentarios encontrados, Mimi dejó claro que no necesita aprobación ajena para sentirse segura. Su mensaje se convirtió en una defensa pública del amor propio y de cómo el cuerpo no debe ser motivo de vergüenza, sino de celebración.


