El amor más fuerte de su vida se fue, y con él, una parte de ella. La querida chef costarricense Flora Sobrado, popularmente conocida como “Tía Florita”, enfrenta uno de los momentos más devastadores de su existencia: la muerte de su hijo, Carlos Echandi, quien falleció el pasado domingo 11 de mayo en la madrugada tras varios días de batallar contra una falla renal.
La despedida, que se llevó a cabo en el Templo Votivo Sagrado Corazón de Jesús ubicado en Barrio La California, fue tan íntima como desgarradora.
En la ceremonia religiosa, el silencio decía más que las palabras. Ahí, sentada en su silla de ruedas, Tía Florita no se despegó ni un instante del ataúd de su hijo. Lo acompañó con la misma ternura con la que lo vio crecer, con el mismo amor que siempre los unió.
Carlos no solo era su hijo, era su sombra, su cómplice, su compañero de todos los días. Durante los últimos años compartieron muchos momentos juntos y los pequeños rituales de la vida diaria que hoy se transforman en recuerdos imborrables.
“Impactada, realmente impactada, por supuesto. Un hijo demasiado chineador, que la amó sobre todas las cosas… siempre estaban juntos, estos últimos años los pasamos juntos, juntos, juntos, viviendo juntos, porque estábamos a la par”, expresó con profunda emoción su nuera, Viviana Muñoz, en declaraciones a De Boca en Boca.
La familia se mostró unida, rodeando a Tía Florita con cariño y apoyo, conscientes de que ninguna palabra puede consolar a una madre que ha perdido a dos de sus tres hijos, pues en 2014 ya había enfrentado la dolorosa partida de otro de ellos, Federico.
*Con información de De Boca en Boca.


