La querida presentadora Maureen Salguero, mejor conocida como “La Tía”, se sinceró como nunca antes y compartió detalles íntimos de dos etapas clave de su carrera: su paso por A todo dar, en Repretel, y su fugaz estadía en Teletica.
En una conversación franca en el pódcast Khe Khé, Maureen revivió el capítulo que la impulsó en la televisión costarricense: su llegada a A todo dar en el año 2000. A pesar de que ese puesto originalmente estaba destinado para un hombre, Salguero lo asumió con fuerza y autenticidad, convirtiéndose en una figura clave detrás de cámaras y ganándose el cariño del público como “La Tía”.
Sin embargo, no todo fue alegría. A pesar de haber vivido momentos inolvidables, confesó que su etapa más dolorosa en Repretel ocurrió en el 2003, cuando su compañera y amiga Viviana Calderón decidió renunciar al programa.
“Cuando Vivi se fue, sentí que me arrancaron un pedazo del alma. Hacíamos una química increíble. Ella no es de este mundo”, expresó con evidente emoción.
Ese vacío marcó profundamente su experiencia en el canal, y así se lo hizo saber a Calderón durante su despedida: “Le dije que sus alas eran tan grandes que si tenía que volar sin límites, que lo hiciera”. Un gesto que aún hoy la conmueve.
El paso breve (y tenso) por Teletica
Años después, su popularidad la llevó a las filas de canal 7, específicamente al programa Más que noticias, pero su permanencia fue breve: solo un año.
En la entrevista, Salguero no se guardó nada y dejó claro que su decisión de renunciar tuvo nombre y apellido: el ambiente de trabajo no era el mejor.
“La productora era bastante difícil… y lo sigue siendo, creo. Por eso decidí salirme”, afirmó con total transparencia.
La salida ocurrió el 29 de enero de 2016, y aunque no abundó en detalles, dejó claro que no estaba dispuesta a sacrificar su paz mental por un trabajo.
Una trayectoria sólida, aunque con heridas
Maureen Salguero ha pasado por prácticamente todas las televisoras del país y ha dejado huella en cada una, ya sea en programas de entretenimiento, transmisiones de toros o espacios informativos. Pero esta entrevista mostró su lado más humano, ese que muchas veces queda oculto tras las cámaras.
Su testimonio no solo pone en evidencia los desafíos que enfrentan las mujeres en la televisión costarricense, sino también el impacto emocional que pueden tener ciertas decisiones profesionales y vínculos laborales.
Para muchos seguidores, su relato es un recordatorio de que incluso las figuras más queridas también tienen momentos duros, y que hablar con la verdad sigue siendo un acto de valentía en el medio.


